El objetivo del Ayurveda, como la de otras medicinas
ancestrales y naturales, es preservar la salud, o en su defecto, recuperarla y
mantenerla. Nada de eso puede hacerse si no se ponen en marcha los mecanismos naturales del cuerpo
encaminados a la sanación y es en
última instancia la persona quien se cuida,
se sana y mantiene su salud, si así lo desea desde lo más
profundo de su ser.
Podríamos pensar que
la medicina convencional hace y sirve para lo mismo, pero eso no es real, ya
que previene tratando y no cura;
simplemente controla los síntomas,
permite que el cuerpo se mantenga con dolencias
crónicas y deja, a trancas y barrancas, que éste se recupere. Así creemos y
aceptamos nuestros desórdenes físicos,
con resignación y sin plantearnos que existen técnicas muy antiguas que pueden
fomentar la curación y ayudarnos a mantener y recuperar la salud. Por supuesto, todo pasa por desintoxicar y limpiar, por dentro y por fuera, de arriba abajo y
procurarnos unos hábitos saludables.
Nuestra dieta y nuestra rutina diaria deberían estar enfocadas al cuidado y
respeto por nuestro cuerpo y todo lo que somos, así que, vamos a conocer una de
estas técnicas para empezar a mimarnos y profundizar en el amor que nos
tenemos.
Los procedimientos Gandoosh y Kavalu son usados en el
Ayurveda para la prevención de los problemas de la boca, incluyendo las enfermedades de los dientes y las encías. Aunque existen
varias definiciones para El Gandoosh,
el procedimiento general consiste en preparar una emulsión con aceite, grasas
o pasta de semillas y agua, plantas o jugos, para enjuagarse y promover
una limpieza integral de la boca. La emulsión
debe mantenerse dentro de la cavidad
bucal hasta que se secreta tanta saliva
como para darnos cuenta de que el líquido ha crecido en abundancia. La segunda
referencia que puede servirnos para saber si hemos tenido la emulsión, dentro de la boca, tiempo
suficiente es la secreción de moco por
la nariz y los ojos y la tercera
es que la emulsión se haya hecho más
líquida. Estos tres criterios son independientes y basta con la observación de
uno de ellos para reconocer que hemos terminado y escupir el resultado, como
cuando haces un enjuague.
Nosotros hemos
adaptado estos procedimientos a nuestra cultura y utilizamos aceite de sésamo, girasol u oliva para
realizar esta operación al levantarnos y limpiar
todas las toxinas, parásitos y bacterias acumuladas durante la noche. Hay
algunas personas que han probado con el uso añadido de aceites esenciales antimicrobianos
como el aceite esencial del árbol
del té, el de palmarosa, laurel o clavo.
La lengua es un indicador de lo que pasa en el cuerpo, al examinarla se puede reconocer el
estado de salud de una persona y la
naturaleza de lo que le aqueja, también es un punto de eliminación de residuos y toxinas. Está conectada a todos los órganos del cuerpo y también a la columna vertebral, por lo que el masaje
que se produce al mover el aceite dentro de la boca, estimula la eliminación de
todos esos tóxicos, además, también se estimulan los meridianos principales y, según asegura la Medicina Ayurvédica, con este procedimiento se pueden curar 30 enfermedades, entre las que se
encuentran: dolores de cabeza, migrañas,
diabetes, asma, problemas de piel, alergias, infecciones de la boca, problemas
de encías, reducción de la placa dental, blanqueamiento de los dientes… También
puede ser posible la curación de las células individuales, los ganglios
linfáticos y todo ello, porque el método ayuda al restablecimiento de la flora
bacteriana.
Según el Dr. Karach, médico Ucraniano
que se dedicó a la investigación de este método, realmente mejoran los dolores de cabeza, la bronquitis, la
leucemia, la artritis reumatoide, las enfermedades gastrointestinales, los
problemas dentales, las enfermedades renales, los trastornos ginecológicos, la
hinchazón de cara y párpados y más.. Uno de los primeros beneficios que se
notan y se ven, es que la lengua está más limpia y los dientes más
fuertes y más blancos.
El mecanismo por el cual el aceite eliminaría las toxinas,
bacterias y parásitos
no está bien establecido. Puede ser
que la interacción de éste con sustancias alcalinas
de la saliva, como el bicarbonato, podría desencadenar
procesos de saponificación, es
decir, el aceite se habría
transformado en un jabón, ayudando a
limpiar en profundidad toda la cavidad
bucal. También se cree que la viscosidad del aceite podría inhibir la adhesión bacteriana y la consecuente
formación de placa dental.
Procedimiento:
Tomamos una o dos
cucharadas de aceite de sésamo,
girasol o, en su defecto, de oliva y las ponemos en la boca.
Movemos ahora la
mandíbula hacia arriba y hacia abajo, para que el aceite entre en contacto con el paladar, la parte interna de las mejillas, las encías y que pase debajo de la lengua, entre los dientes
y se mueva por toda la cavidad bucal.
El enjuague se mantiene, según Andreas Moritz (profundo
conocedor de la Medicina Ayurvédica), el tiempo suficiente para obtener una emulsión blanquecina lo que, en tiempo, podrían ser unos cuatro minutos. Esto es así, porque en
la mezcla del aceite con la saliva, las enzimas se activan. Estas enzimas extraen toxinas de la sangre y
ayudan a su depuración. Pero, si
mantenemos el aceite por más tiempo
las toxinas podrían reabsorberse y
no habríamos conseguido nada.
Tras esto, el líquido resultante se escupe y se repite la
operación dos veces más, tres veces cada vez. Si se desea una desintoxicación más rápida o la
recuperación de algún problema de salud, se puede repetir el mismo ritual otras
dos veces, a lo largo del día, pero siempre con el estómago vacío.
El Dr. Karach, nos dice que mantengamos el aceite durante 15
minutos y hay incluso otros que hablan de mantenerlo durante 20 minutos, sin
repetir el proceso.
Tras el aceite, es beneficioso enjuagarnos con agua
alcalina, o agua con media cucharadita de bicarbonato o con sal, para
finalizar el proceso. Esta solución ayuda a eliminar los restos de aceite y toxinas de la boca. Además, podemos cepillarnos los dientes para
asegurarnos de que la boca ha
quedado limpia. También es aconsejable cepillar la lengua. Esto podemos hacerlo con un dispositivo para
tal fin, pero también, con un
trozo de hilo dental o una cuchara.
Recomendaciones:
El aceite no debe tragarse ya que, tras el enjuague, contiene
parásitos, toxinas y bacterias.
Se debe mover el aceite despacio sin hacer gárgaras.
Mover la mandíbula hacia arriba nos asegura que el aceite
llegue a las muelas posteriores.
Si ya hemos comido, debemos esperar al menos cuatro horas para
hacer la limpieza con aceite.
Después de beber líquidos, tenemos que esperar una hora.
La oleoterapia mejora y refuerza las funciones del
hígado y depura la sangre de las toxinas, que éste no es
capaz de eliminar o neuralizar, lo que beneficia a todo el organismo. Esta depuración, como cualquier otra, puede empeorar los síntomas,
lo que es indicativo de que la enfermedad o el trastorno está en proceso de reversión. Si la reacción es
muy fuerte hay que reducir las veces que el enjuague se repite. La técnica es
muy común en la India y en el Ayurveda, está reconocida como una práctica
muy saludable y sanadora.
Extracto del libro: “El libro de la desintoxicación y de la
salud” de los autores: Rüdiger
Dahlke y Doris Ehrenberger.
En él, ellos nos
hablan de esta técnica y de la práctica y uso de la misma por el Dr. F. Karach.
FUENTES:
El Libro de la Desintoxicación y de la Salud. Rüdiger Dahlke
y Doris Ehrenberger. Ediciones Robinbook, 1999.
Los Secretos Eternos de la Salud. Andreas Moritz.
Ediciones Obelisco, 2008.
Prevention and treatment of diseases of mouth by Gandoosh and
Kavalu. Sujata Sooryavanshi and B. R. Mardikar. Ancient Science of Life, 1994.
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