
La casualidad es el nombre que Dios se
da cuando quiere que se le reconozca.
Albert Einstein
El dolor y las consecuencias negativas
de una enfermedad tienen siempre la misma intensidad que el dolor vivido por el
alma al no poder satisfacer sus necesidades.
Lise Bourbeau

Nuestro estado corporal y la manera de
pensar y de vivir están conectados.
Todo lo que ocurre en el mundo físico es un reflejo de lo que nos ocurre en los niveles emocionales y mentales. Cuanto más grave es un problema de salud o cualquier otro problema en
nuestra vida, más claro hemos de ver que algo voluminoso e
importante se esconde en nuestro
interior. Algo nos impide escucharnos y puede que ese algo sea la falta de amor hacia nosotros mismos, el permiso para ser lo que somos, instante
en instante.
El
desarrollo del cáncer depende
también de lo que nos ocurre dentro, de nuestra manera de afrontar los conflictos y relacionarnos
con nosotros mismos y nuestros semejantes. Una enfermedad tan grave nos indica
también que somos dirigidos por nuestra mente
y no por nuestro corazón, que no nos
hemos escuchado y eso nos hace sentirnos impotentes,
insatisfechos y frustrados. Hemos dejado de vivir nuestra propia vida, para
ser la vida de “otros”.
El
Universo está siempre en funcionamiento. Con un motón de creencias limitantes encima, nos situamos muy lejos de lo que
nuestro corazón necesita. Como
formamos parte del inconsciente
colectivo, constantemente atraemos personas
y circunstancias, que nos ayudan a tomar conciencia de partes de nosotros que nos son difíciles de aceptar. Ante
la presencia del otro, nuestro interior
se queda al descubierto. Cada otro es un nosotros mismos, ante la evidencia de
algo que nunca podríamos haber visto sin él, el otro nos enseña a conocernos. Esto nos invita a reconocer, a sentir y a abrazarlo todo con
amor. Si rechazamos y volcamos hacia fuera nuestro dolor, si no nos hacemos eco del mensaje implícito, otras
serán las vías para que dichos mensajes sean escuchados.

Muchas
veces creemos que es el destino el
que dirige nuestras vidas y nos toca estar enfermos, otras que el cáncer y otras enfermedades graves son genéticas o hereditarias, que simplemente, repetimos la biología de nuestros antepasados. Sin embargo, varios estudios,
realizados en un gran número de niños adoptados, confirman que no es necesario
ser hijo de padres biológicos para
heredar su biología. Si los niños
siguen el sistema de creencias
despertado por sus progenitores, las enfermedades familiares se pueden
desarrollar. Esto pone en evidencia que el entorno afecta a la expresión de
nuestros genes.
La
célula no produce al mismo tiempo
todas las proteínas que le
corresponden, por lo que hay mecanismos que “encienden” y “apagan” los
genes y regulan su expresión. Tener
una información genética que diga: cáncer, no nos hace obligatoriamente víctimas de la enfermedad. Decimos que
el efecto de estos mecanismos de apagado
y encendido es epigenético, porque no está determinado
por la información contenida en la secuencia del ADN, sino por las proteínas
y otras sustancias químicas que
rodean la célula y que afectan a la
expresión de los genes. Estos
mecanismos responden a distintos factores
ambientales, sistemas de creencias, formas de vida, exposición a sustancias
químicas, hábitos alimenticios...
Este
entorno en el que la célula se
expresa incluye pensamientos
conscientes, emociones y creencias inconscientes. En nuestra infancia,
aprendemos y reforzamos las creencias
de nuestras familias y estas conforman nuestra biología. Como afirma Bruce Lypton, en “La biología de la creencia”, “al
igual que en las células aisladas, el carácter de nuestra existencia se ve
determinado no por nuestros genes, sino por nuestra respuesta a las señales
ambientales que impulsan la vida”.

Somos nosotros los creadores de
nuestro destino, somos nosotros
los que decidimos seguir o no el mismo sistema
de creencias que hemos aprendido, somos nosotros los que atraemos a nuestra
vida todo lo que necesitamos para tomar
conciencia. Esto convierte a la enfermedad en un camino de autoconocimiento, esto hace que abramos los ojos a la
experiencia de enfermedades graves, como el cáncer y la convirtamos en una experiencia
de sanación. Algo ha cambiado en nosotros cuando la curación se produce.
Nuestro
cuerpo no es una máquina biológica,
así que modificar la máquina, parte a parte, no puede modificar nuestra salud. Tampoco el cuerpo puede
responder a las sustancias químicas
activas que se encuentran en los medicamentos,
y al adaptarse a ellos, que los médicos puedan modificar y controlar nuestra vida saludable. Ningún médico puede curarnos, simplemente, si éste es bueno, se
convierte en un vehículo para que la curación
sea posible.
Hoy
se sabe que el reino de lo inmaterial,
de lo no visible es decisivo a la
hora de entender lo que nos pasa, se sabe que los pensamientos pueden dar forma al entorno mucho más que la materia física. Según el Dr. Lipton, el verdadero secreto de la vida no se encuentra en nuestro ADN, sino más bien, en los mecanismos de la membrana celular. Cada
membrana celular tiene receptores que captan diferentes
señales ambientales y este mecanismo controla la "lectura" de los genes
dentro de las células. De esta
forma, las células pueden optar por
leer o no el mapa genético,
dependiendo de las señales que reciben del medio ambiente.

Todo
esto significa que no estamos controlados por nuestra composición genética, sino que la lectura genética, determinada principalmente por nuestros pensamientos, actitudes y percepciones,
es decisiva a la hora tanto de enfermar,
como de sanar. Cambiar nuestras percepciones, puede dar forma y controlar la propia lectura genética.
Los
científicos han descubierto que según los comportamientos y las actitudes de
las personas, el ADN cambia con el
tiempo. La física cuántica dice lo mismo. Nuestra conciencia modela nuestro mundo. Una de las características del epigenoma es que no es estático y puede
modificarse. A lo largo de nuestra vida,
el epigenoma registra las
experiencias de la célula, así como
la influencia del ambiente sobre las
mismas. Por lo tanto, el epigenoma
es diferente en los distintos tejidos y tipos celulares del organismo, cambia a
lo largo de la vida o momento del
desarrollo e incluso en los distintos estados de salud.
Si
adoptamos nuevas actitudes y las ponemos en práctica durante al
menos tres meses, se crean nuevas conexiones neuronales y nuestro ADN se modifica. Las nuevas conexiones indican nuevas creencias. No estamos encapsulados en el bagaje genético con el que venimos al
nacer. Si se produce un cambio
en nosotros, todo lo que percibimos cambia y la expresión física de nuestro
cuerpo cambia también.
Desde
hace tiempo, se ha podido establecer una conexión
directa entre el cáncer y las emociones reprimidas o entre el cáncer y el estrés. Desde un punto
de vista fisiológico, las emociones son descargas eléctricas, químicas y hormonales de nuestro sistema nervioso que afectan en gran
medida a nuestro sistema inmunológico.
Ante situaciones límite, nos pueden ayudar a permanecer con vida, pero el equilibrio entre el sistema
nervioso, nuestro cerebro, las glándulas endocrinas y el sistema inmunológico es fácil de
romper, ya que las emociones hacen
de vínculo entre ellos.

Cuando
no reconocemos nuestras emociones o
no las dejamos ir, estamos en
presencia de emociones reprimidas. Según
la Dra. Kelly A. Turner,
investigadora y psicoterapeuta especializada en oncología integrativa, dejar ir las emociones reprimidas es
fundamental para lograr una remisión
total del cáncer. Turner muestra
en su libro “Las 9 claves de la curacion
natural del cancer y otras enfermedades.
Los nueve factores que comparten los pacientes de cancer que han sanado
totalmente y contra todo pronóstico”, que la dieta, el estrés, las emociones, la espiritualidad y otros
factores afectan profundamente nuestra salud
y nuestro bienestar, y explica
que las remisiones en todos los
casos de cáncer no son tan
espontáneas como se dice.
En
la gran mayoría de los casos, los pacientes contribuyen de manera muy activa a su curación, hacen cambios en
su dieta, incluyen en ella, zumos y batidos verdes y llevan una alimentación
basada en plantas y verduras. Además eliminan la carne, los lácteos, el azúcar y el trigo; Toman hierbas y ciertos suplementos que
sirven para paliar las carencias
nutricionales presentes en todos los casos de cáncer; Profundizan en su lado espiritual
a través de la meditación, la conexión con la naturaleza e incluso la oración; Toman el control de su salud, asumen
y entienden que su salud está en sus
manos y que depende de lo que hagan,
de lo que coman, de lo que piensen, de cómo perciban la vida,…;Siguen su intuición y no lo que otros piensan y
dicen; Se liberan de las emociones
reprimidas; Aumentan las emociones y
los pensamientos positivos; Tienen apoyo
social y tienen fuertes razones para
vivir.
Lise Bourbeau añade que las emociones reprimidas están relacionadas a la herida de rechazo. La herida de rechazo se activó la primera vez
que nos sentimos rechazados por alguien. En muchas ocasiones, ya estaba activa
a la hora de nacer y es tan profunda que la mente se evade para no sentir el
dolor que ésta provoca. Ésta es la herida más vinculada al cáncer, porque trae a nuestra vida un sentimiento muy grande de desvalorización,
negatividad y un deseo inconsciente de ser amado, reconocido y aceptado,
que se expresa en todas las situaciones de nuestra
vida. El rechazado siente rechazo
por todo y vuelca todo su malestar hacia el exterior. Al final, si su actitud
sigue siendo esa, la vida le abate y un cáncer
puede aparecer.

Por
otro lado, el estrés influye muchísimo
en el desarrollo del cáncer. Tanto
es así, que aumenta el riesgo de padecerlo en personas sanas y reduce las tasas
de supervivencia de las personas que ya lo han desarrollado. Ante muchas
situaciones, sentimos estrés, pero cuanto
más nos desborden las circunstancias
y más nos sintamos impotentes, más
posibilidades habrá de desarrollar un
cáncer. Cuando estamos estresados se libera cortisol y adrenalina que estimulan la liberación de sustancias inflamatorias al sistema nervioso simpático y bloquean las células NK, lo que favorece la aparición del cáncer.
Las
prácticas más indicadas para liberar
emociones reprimidas son la
meditación, la gratitud, el tapping o EFT, y la escritura en forma de diario íntimo. En todas estas
instancias lo que se busca es comenzar a identificar y trabajar patrones negativos de pensamientos y emociones, para llegar a
cambiarlos.
Tener
un cáncer es una oportunidad para
transformarse. El amor hacia nosotros
mismos y hacia la vida nos cura. Si hemos dejado de lado esas facetas de
nuestra vida, la enfermedad vendrá a decirnos que debemos reconducir nuestro
camino. Una vez conscientes, tomar
esa decisión siempre es posible.
“Curarse es liberar todo lo que
bloquea nuestra energía. Curarse es encontrar la libertad”
Lise Bourbeau
Las estadísticas no son más que
pronósticos, no son juicios irrevocables. Es creer en ellas lo que las
convierte en eso.
Lise Bourbeau

Mis Reglas Para Ser Feliz
- Libera tu corazón del odio. Perdona viejos rencores y rencillas del pasado.
- Libera tu mente de preocupaciones. Aprende a darle la importancia justa a las cosas, haz que los problemas te "resbalen."
- Vive humildemente y sin grandes pretensiones. Olvídate del consumismo. Vive con poco.
- Da más, sin la intención de recibir. Lo importante es que ofrezcas cosas que nosotros creemos valiosas e importantes. Espera menos.
- Sustituye la tristeza y la depresión por alegría y entusiasmo. Sé siempre positivo.
- Cambia el miedo y la ansiedad por paz y serenidad. Cambia la ira, la envidia y la frustración por paciencia y amor.
- Amate intensamente y después ama a los demás. Ama a la vida. Aférrate a ella.
- Toma el control de tu vida y de tu enfermedad. Tú debes ser parte activa de tu enfermedad. No te limites a que los médicos te prescriban un tratamiento. Pregunta, busca, indaga. Conviértete en un paciente activo.

- Dale las gracias al cáncer. Suena tremendo, pero es así. Gracias a un proceso que te convulsiona la vida puedes darle la vuelta a tus creencias y reinventarte a ti mismo. El cáncer es una oportunidad para cambiar tu vida, reflexionar sobre el pasado y planear un presente y un futuro más espiritual, más consciente y armónico. El cáncer te ayuda a saber quiénes son tus verdaderos amigos y las personas que realmente te aman.
- Vive en armonía con la naturaleza. Pasea por el campo y la playa con los pies descalzos. Siente la brisa en la cara y la humedad del suelo en tus pies. Si puedes trasládate a vivir al campo.
- Disfruta de cada momento que te ofrece la vida. Disfruta de cada caricia, de cada sonrisa, de cada abrazo.
- Viaja. Descubre nuevas y positivas experiencias. Al fin y al cabo eso es lo único que nos llevamos al morir.
- Confía en tu poder para sanar. Nada es permanente excepto el cambio. Por eso, cualquier enfermedad es reversible. El poder está en nosotros.
- Aprende a escucharte y confiar en tu instinto.
- Practica la risoterapia. Ríete. Rodéate de quien te haga sonreír, no de quien te haga sufrir.
- Aprende a decir No. Primero mira por ti y después por los demás.
- Recuerda que nada ocurre por casualidad. Si estas reglas han llegado hasta ti es porque has deseado tener esta información.
- Disfruta del momento y persigue tus sueños.
Odile Fernández

En
España existe la Asociación de Oncología Integrativa. Por si os interesa
visitar su web, os dejo el enlace http://www.oncologiaintegrativa.org/ .
Por
si queréis conocer el tapping, como forma de liberar las emociones reprimidas, os
dejo los siguientes vídeos:
Hablemos a solas - Tapping
¿Qué es el tapping? Video Tutorial en ESPAÑOL (completo)
FUENTES
El cáncer. Un libro que da esperanza.
Lise Bourbeau. Ed. Sirio, 2013
Mis recetas anticáncer. Odile
Fernández. Ediciones Urano, 2013
Las 9 claves de la curacion natural del
cancer y otras enfermedades. Los nueve
factores que comparten los pacientes de cancer que han sanado totalmente y
contra todo pronóstico. Kelly A. Turner. Ed. Gaia, 2015
