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Consumir Frutas y Verduras en Mayo


Mayo nos ofrece una gran variedad de Verduras y Frutas. Las verduras nos proporcionan nutrientes básicos para nuestro organismo, nos Desintoxican y nos Curan. Ellas nos ofrecen Clorofila, que nos aporta sus principios tónicos, antianémicos y bacteriostáticos actuando como reconstituyente de tejidos, neutralizante de toxinas y preventivo de tumores pulmonares. Las verduras de hoja verde son las que tienen más clorofila. La clorofila, de composición similar a la sangre, es sintetizada por las plantas a través de la luz solar y nos proporciona exactamente eso: la energía y vitalidad del sol.

Las Verduras también nos aportan abundante cantidad de sales minerales, vitaminas, proteínas, antioxidantes, enzimas, levaduras, fibra y agua biológicamente pura. Por la abundancia de elementos alcalinos (potasio, magnesio, calcio, sodio…), las verduras contribuyen a mantener un PH alcalino. Además nos evitan problemas de descalcificación y desmineralización. Otro de sus aportes es la fibra, que estimula naturalmente el peristaltismo y ayuda a limpiar el intestino.

Además los vegetales tienen muchos principios terapéuticos, gran cantidad de hormonas, antibióticos antioxidantes, etc. lo que explica sus efectos curativos, favorecen la fluidez natural de la sangre y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Su presencia diaria en nuestra dieta previene los tumores y lo mismo podemos decir de las frutas.


¿Cómo Podemos Consumirlas?

La respuesta es muy fácil: Crudas, por su gran aporte de sustancias vitalizantes, vitaminas termosensibles, enzimas y clorofila, y en Abundancia. La ensalada no debería faltar nunca en nuestra mesa, tampoco los jugos y los batidos, especialmente estos últimos por su gran aporte de fibra alimentaria.

Las Verduras y Frutas producidas en nuestra zona de residencia y crecidas en la temporada son las de más calidad. Estamos en primavera y las verduras y frutas de primavera son las más adecuadas para nosotros. El suelo, el clima y las especies vegetales de cada zona geográfica proveen al ser humano de los nutrientes que necesita. Comer cualquier vegetal en cualquier época del año genera muchísimos desequilibrios orgánicos y problemas de salud. Los vegetales y el ser humano tienen precisos equilibrios estacionales de nutrientes, sobre todo de sodio y de potasio, que son alterados si consumimos productos fuera de estación.

Son también las de más calidad, aquellas que llegan frescas a la cocina, sin tantos intermediarios y con el mínimo tiempo al aire o en cámaras frigoríficas. Además es importante  basar nuestra alimentación en la producción ecológica. La alimentación basada en Productos Ecológicos, mucho más sanos y de menor impacto ambiental, constituye una alternativa a la alimentación convencional, en la que los alimentos sufren una desnaturalización progresiva que hace peligrar la salud de los consumidores, al tiempo que los residuos tóxicos y la erosión física y biológica hacen mella en los ecosistemas empobreciéndolos, además   con su consumo evitamos los nitratos, que el cuerpo convierte en las cancerígenas nitrosaminas y otros muchos compuestos químicos, que utilizados como agroquímicos  se incorporan al torrente sanguíneo con el consumo de frutas y verduras convencionales.


Otro dato importante es su mayor aporte nutricional:

Las Verduras Ecológicas presentan mayor concentración de minerales (25% más de potasio en las lechugas, 14% más de calcio en tallos de hinojo, 16% más de hierro en la judía en grano).

Las Cantidades Recomendadas diariamente, en una persona adulta de Hierro, Sodio, Potasio y Calcio se pueden conseguir con el consumo de 500 g de acelga ecológica fresca, sin que repercuta en riesgo aparente para la salud, por no superar la ingesta diaria admisible de nitratos. Las mismas cantidades de elementos nutricionales se podrían consumir con la ingesta de aproximadamente 550 g de acelga convencional fresca, aunque con ello la cifra de nitratos consumidos se duplicaría, apareciendo riesgo para la salud.

El Zumo de Naranja Ecológica contiene un 20% más de vitamina C que el procedente de frutos convencionales.

Los Frutos Cítricos Ecológicos son más aromáticos, presentando un 24% más de aceites esenciales.

En el Pimiento Ecológico Verde se alcanza un 10% más de vitamina C y en rojo un 7% más, frente a los convencionales.

Las Sustancias Antioxidantes están en concentraciones superiores en frutas ecológicas, por ejemplo en fresas (26%), zarzamora (40%), manzana (15%) y pimiento (17%).

Las variedades tradicionales de lechuga han concentrado mayores contenidos minerales que las comerciales.

Las Frutas y Verduras Ecológicas contienen menor nivel de agua, repercutiendo en mayor materia seca, mayor concentración de los sabores, mejor ajuste en la relación del precio y mayor capacidad de conservación. La col ecológica puede resistir hasta 24 días síntomas de pudrición, frente a los 6 días de la col convencional. Los frutos cítricos ecológicos presentan seis semanas más de conservación en post-cosecha que los convencionales.

Es importante también, que las plantas sean regadas con Agua Pura y limpia y que provengan de semillas naturales y no transgénicas.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que las verduras y frutas que consumamos estén en su correcto punto de maduración, porque cuando no se permite la maduración adecuada, los vegetales reducen ostensiblemente sus contenidos en nutrientes.


Mayo es un mes exuberante, que nos ofrece la posibilidad de enriquecer nuestra dieta. Está lleno de colores, de frutas y verduras ricas y variadas. Nutrámonos de él, elijamos productos de nuestra zona, ecológicos y de calidad.

Comamos Alimentos Vivos para ser Vida.

Comamos salud.






Lucía Madrigal               



Entrevista al Dr. Jean Seignalet


“LA ALIMENTACIÓN ES PREVENTIVA Y CURATIVA”

El Dr. Jean Seignalet fue doctor en medicina. Autor de más de 200 publicaciones en las principales revistas médicas en lengua inglesa y francesa, su actividad médica siempre estuvo relacionada con la química y la biología. Trabajó como médico inmunólogo en el hospital Saint-Eloi (Laboratorio de Inmunología) de Montpellier (Francia) y fue catedrático en la Universidad de la misma ciudad. Empezó a estudiar medicina en 1953 y tras 9 años de estudios y especialización, se dedicó a la biología, trabajando esencialmente sobre el sistema HLA (Humano Leucocito Antígeno), sin abandonar la clínica. Dirigió durante 30 años el Laboratorio de Histocompatibilidades de su hospital. Fue pionero en el trasplante de órganos y tejidos, en especial los renales. En 1988 comenzó a investigar sobre el mecanismo de ciertas enfermedades y a tratarlas con un régimen alimenticio. Su primer objetivo fue estudiar el reumatismo inflamatorio. Trabajó con 46 pacientes voluntarios enfermos de Poliartritis Reumatoidea, quienes siguieron las prescripciones dietéticas correctamente durante un año. Los resultados fueron de un 78% de éxitos francos y durables; y un 22% de éxitos no menos francos. En 1998 publicó "L’Alimentation ou la Troisième Médecine"(La alimentación, la tercera medicina). En 2003 publicó "Prévenir et guérir 91 maladies incurables par l’alimentation"(Prevenir y sanar 91 enfermedades incurables, por medio de la alimentación). Falleció en Montpellier el 13 de Julio del 2003.


¿Qué es lo que le ha llevado como médico, a dar tanta importancia a la alimentación?

J.S: Me he curado de una grave depresión nerviosa imponiéndome un régimen alimenticio que excluía los cereales y los productos lácteos, y que era rico en productos crudos. Al cabo de cinco meses, sentí que me volvía la calma y, algunas semanas más tarde, volví a dormir bien y a tener un funcionamiento cerebral normal. Entonces me di cuenta, después de muchos años, que sufría porque me alimentaba mal. La alimentación forma parte integral de la medicina y es algo más que el "menos sal para los hipertensos y menos azúcar para los diabéticos". Como soy por naturaleza curioso, y la mayor parte de las enfermedades tienen un origen misterioso, decidí experimentar con mis pacientes. He buscado comprender científicamente cómo una alimentación inadaptada podía acarrear una patología. Y cómo preparar un régimen eficaz y práctico para curarse. No tengo ninguna duda sobre este tema: la alimentación es a la vez preventiva y curativa.


¿Otras personas han explorado esta vía?

J.S: Desde los comienzos de la humanidad, nunca han faltado regímenes alimenticios. Pero pocos están basados en teorías científicas comprobadas. Entre todos estos regímenes, he seleccionado el de la Dra. Catherine Kousmine, el de Guy-Claude Burger y el del Dr. Jacques Fradin. Los dos primeros han establecido la relación entre las modificaciones alimenticias a lo largo de los siglos y la aparición de ciertas enfermedades raras en otro tiempo. Y el Dr. Jacques Fradin demuestra que, además de la predisposición genética de cada uno, los factores ambientales son dominantes en el 90% de las enfermedades. A partir de estas constataciones, cada uno ha elaborado su régimen.


¿Usted piensa que la alimentación interviene en la aparición del cáncer?

J.S: Dos de cada tres cánceres dependen de la alimentación. ¡Atención! Distingo los cánceres hereditarios de los cánceres adquiridos. Los primeros están relacionados con anomalías genéticas, tales como ciertos cánceres de mama o de colon. Por el contrario, los cánceres adquiridos (cerca del 95%), incluso si se han encontrado genes predispuestos, son esencialmente provocados por ciertos factores ambientales: la alimentación, el tabaco, el amianto o los virus en el caso del cáncer de cuello de útero, por ejemplo.


¿Cómo explica el papel de la alimentación en la aparición del cáncer?

J.S: La alimentación moderna actúa sobre un órgano clave, el intestino delgado, aportando moléculas que nuestras enzimas no pueden degradar. Grandes moléculas de origen alimenticio se acumulan en la luz digestiva (el interior del intestino). Se modifica entonces la flora bacteriana, que se convierte en una flora de putrefacción. Algunas bacterias, más o menos patógenas, son destruidas por las respuestas inmunitarias locales, liberando grandes moléculas de origen bacteriano. Todo esto agrede la mucosa del intestino delgado y puede hacerla demasiado permeable. Entonces, las grandes moléculas, alimenticias y bacterianas, atraviesan la barrera intestinal y entran en la sangre. Se depositan en diversos tejidos y atascan el organismo. Este atascamiento impide a las células sanas y al medio extracelular, ejercer sus efectos reguladores sobre las células en vías de cancerización. Por otro lado, el proceso puesto en marcha por el organismo para depurar el medio extracelular de las macromoléculas que estorban, genera radicales libres. En mi opinión, la intoxicación intracelular es la razón principal de la cancerización de las células. Algunas macromoléculas extranjeras molestan progresivamente, bloqueando el funcionamiento de diversos mecanismos y la acumulación de desechos rompe ciertos equilibrios fisiológicos. Estoy persuadido que este envenenamiento prolongado de la célula termina por acarrear alteraciones del ADN nuclear y provocar anomalías genéticas que conducen al cáncer.


¿Qué ha experimentado en sus pacientes con el régimen ancestral?

J.S: He realizado un estudio sobre 1000 personas que han seguido este régimen durante cuatro años. Todos están libres de cáncer o leucemia; habían tenido un cáncer, pero se les considera curados. He tenido en cuenta todos los cánceres (salvo los de la piel, esencialmente debidos al sol), y he incluido el cáncer de pulmón con la condición que el paciente haya cesado de fumar. He verificado el valor preventivo de la alimentación comparando sobre esta población, el número "esperado" y el número "real" de cánceres aparecidos a lo largo del régimen ancestral. El número esperado de canceres se situaba en 18,42, y el número real ha sido 1. Este único caso fue la recaída de un cáncer de mama, hormonodependiente, en el cual se cometió la equivocación de no darle el tratamiento antiestrogénico.


¿Qué se puede esperar del régimen ancestral en el tratamiento de cáncer?

J.S: El número de casos, tengo que precisarlo, es demasiado pequeño para permitir evaluar el papel curativo de este régimen sobre el cáncer. De lo que estoy seguro es que la dietética limpia las células que han quedado sanas, lo que les permite jugar un papel protector. Pero no cumplirá milagros en casos avanzados y muy extendidos. Además, la mayor parte de estos pacientes continúan sus tratamientos clásicos. He observado buenos resultados en un hombre con cáncer de próstata, que con el régimen ancestral ha visto bajar su tasa de PSA (antígeno prostático específico) de 15 a 5, y mantenerse en este nivel durante tres años. Y sobre una mujer afectada de un cáncer de colon con metástasis hepática. Después de un año de dietética, la metástasis disminuyó y pudo ser extirpada quirúrgicamente. A los tres años, le había remitido el cáncer completamente. Pero, haría falta muchos más casos para apreciar realmente el valor curativo del cambio de alimentación. Este régimen permite en todos los casos soportar mejor la quimioterapia. Probando este régimen, las personas no corren ningún riesgo, es perfectamente equilibrado y no acarrea ninguna carencia. La dietética aparece como un instrumento muy interesante a utilizar.


Usted obtiene resultados interesantes y sin embargo sus colegas médicos no siempre creen en los beneficios de la alimentación.

J.S: Que no crean en esta teoría o incluso que les sea indiferente, puedo comprenderlo. Lo que me sorprende más, es que no quieran experimentarlo. Yo he cumplido con mi deber exponiendo mi teoría y no busco reconocimientos especiales. Yo trato gratuitamente a las personas, hago una docena de conferencias cada año para transmitir mis ideas a los médicos y al público en general.

Entrevista de Martine Laganier - www.medecines-douces.com Publicado en Alternative Santé - L’Impatient (Francia).



Lucía Madrigal           



Productos Ecológicos


Vivimos tan ajenos a los alimentos que llegan a nuestros hogares, que en la mayoría de los casos no cuestionamos su procedencia, no leemos las etiquetas y lo que es peor, no nos planteamos que pueda haber algún problema con lo que nos venden. Creemos que tenemos un sistema que filtra los tóxicos que pueden llegarnos y que realmente existe una barrera de control. Sin embargo, la barrera no es prescriptiva porque hasta que no hemos enfermado, el sistema no pone cartas en el asunto y porque el dinero mueve la vida en este planeta, o eso cree.

En general, las marcas de supermercados son tentadoras y nos ofrecen soluciones rápidas para la cocina, económicas y poco saludables. Además se experimenta tanto que casi todo es muy sabroso y adictivo. Nos mueven los sentidos, los olores, los sabores, las texturas, el aspecto de las cosas…Pero las manzanas que tienen un aspecto uniforme e impecable no saben a nada, ni los tomates o las lechugas. ¿Qué alternativa tenemos ante esta invasión de productos desnaturalizados? Los alimentos ecológicos.

En los últimos años se han hecho muy populares los alimentos llamados ecológicos u orgánicos, mostrándonos esto el interés de mucha gente por un cambio positivo en la alimentación y también la desconfianza en la seguridad y producción de los alimentos convencionales.


Se consideran “ecológicos u orgánicos” aquellos alimentos que son obtenidos bajo condiciones especiales de producción  para los que no se utilizan “hormonas, herbicidas, pesticidas, antibióticos ni ningún derivado y/o producto de origen sintético no autorizado”, es orgánico también, el uso de semillas que no sean transgénicas y en el caso de frutas y hortalizas que éstas crezcan de manera natural con respeto a la vida, al propio alimento, a la naturaleza y al entorno. En realidad las características positivas que se le atribuyen a los productos ecológicos son difíciles de establecer mientras no exista una regulación general.

En cuanto a su valor nutricional existe discrepancia en las investigaciones que hasta ahora se han realizado, pues mientras algunos estudios dicen que los alimentos provenientes de estos cultivos son más saludables, otros afirman que los beneficios no son tan claros. La organización española “Ecología y Desarrollo” a través de su revista “Es Posible”, informó que el “European Project Quality Low Input Food”– que revisa las últimas investigaciones con respecto a este tipo de producciones – reveló que “las frutas y verduras ecológicas tienen hasta un 40% más de antioxidantes que los vegetales convencionales”. Estos compuestos – flavonoides, polifenoles, glucosinolatos – también fueron corroborados en estudios anteriores, donde se dijo que entre un 10 y un 50% más de ellos podían encontrarse en estos alimentos.

Otros hallazgos tienen que ver con el mayor índice de vitamina C en las hojas de las hortalizas, proteínas en los cereales y un “mayor contenido de materia seca, que en términos relativos significa una mayor concentración de nutrientes por porción de alimento”.

Una de las opiniones, en este caso antagonista puede encontrarse en un artículo publicado por “El departamento de Salud” de EEUU, quien informa de un estudio Británico que anuncia que no existe gran diferencia entre los productos convencionales y los ecológicos, pero no olvidemos que los intereses económicos son muchos y que la gran industria alimentaria es muy poderosa. No obstante, es cierto que es muy difícil lograr producir alimentos que estén totalmente libres de pesticidas, debido a que estos permanecen en el suelo por largos períodos de tiempo en cantidades insignificantes o la contaminación se produce por el uso de productos químicos en tierras colindantes. Se define como ecológico u orgánico un sistema de producción diferenciado cuyo resultado es un alimento libre de químicos y sustancias tóxicas reales o potenciales para la salud humana.

En la actualidad se producen todo tipo de alimentos bajo protocolos orgánicos: carnes, huevos, miel, aceitunas, azúcar, yerba mate, té, café, legumbres, frutas, hortalizas, vinos, aceites, lácteos, con toda la variante de derivados y formas de comercialización, por ejemplo, congelados, conservas, dulces, etc. Es decir, toda la producción agropecuaria y su correspondiente agroindustria.


Alimentos ecológicos y respeto al medio ambiente 

En su producción se requiere menos energía. Se producen sin productos químicos que contaminan el suelo y el ambiente.  Mantienen sanos el agua, el subsuelo y los acuíferos y no dañan a otras especies de vegetales y animales silvestres o al hombre.

Hay que tener en cuenta que la superficie que un agricultor ecológico emplea, sobre todo en cultivo de hortalizas, es menor que la de la agricultura convencional. Las labores de cultivo se pueden hacer con maquinaria menos pesada. Se utilizan instrumentos que profundizan poco en la tierra y de esta forma, se conservan y mejoran las propiedades físicas, químicas y biológicas de la misma.


Alimentos ecológicos y salud de los agricultores 

Trabajadores agrícolas que aplican fumigaciones con pesticidas, sufren diversas patologías relacionadas con estos compuestos: dolores, picores, alergias en la  piel, asma,  dolores cabeza, cansancio, fatiga, fibromialgia y leucemia…En la agricultura ecológica no existen este tipo de riesgos laborales.


Alimentos ecológicos y salud de los consumidores

Los alimentos ecológicos están libres de residuos tóxicos, de pesticidas y herbicidas. Están libres de antibióticos. Están libres de fertilizantes sintéticos como los nitratos que se acumulan peligrosamente en algunas verduras como acelgas y espinacas o vegetales para ensalada, estas dan lugar en el interior del organismo al combinarse con aminas orgánicas a las nitrosaminas cancerígenas. Están libres de hormonas y libres de transgénicos.


La creciente toxemia ambiental física (radiaciones electromagnéticas: telefonía, wifi, etc.) y química (vertidos en la tierra, vertidos en el mar, ríos, aguas subterráneas, atmósfera, pesticidas y herbicidas agrícolas) aditivos y contaminantes en alimentos,  sustancias químicas abrasivas en productos de higiene, cosmética y perfumería, suavizantes, limpiadores, detergentes, están produciendo un número creciente y alarmante de enfermedades relacionadas directamente con esta acumulación de tóxicos, para los cuales nuestro organismo no estaba diseñado, ni tiene la capacidad de respuesta enzimática para eliminarlos.

En España se estima que existen 300.000 personas  que padecen Sensibilidad Química Múltiple (SQM), fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, enfermedades de sensibilización central como consecuencia de la contaminación química y las radiaciones a las que todos estamos expuestos. Pero, además, otras muchas patologías en aumento, como diabetes, autismo, hiperactividad, trastornos reproductivos, alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple o cáncer de mama se cree que son debidas, al menos en parte, a esta creciente contaminación física y química que sufrimos todas las personas, especialmente, en las ciudades.

Frente a todo esto tenemos también alternativas en los alimentos ecológicos, así como en productos ecológicos para higiene y limpieza, que están disponibles en diversas cooperativas y tiendas. Es nuestra decisión optar por la salud y los productos saludables.




Lucía Madrigal           



Cáncer Hormonal y Leche de Vaca


Extracto del libro "Your life in your hands" de la Prof. Jane Plant. Editado por Virgin (UK).

La Profesora Jane Plant es una reconocida y respetada científica geoquímica. Cuando en 1987, a la edad de 42 años, descubrió que tenía cáncer, su mundo se vino abajo. Pero, a pesar de haber desarrollado cuatro tumores diferentes, Jane se negó a rendirse. Escribió un libro sobre la experimentación que hizo sobre su dieta y su enfermedad: "Your Life in your Hands" (Tu vida en tus manos). Ideó una dieta revolucionaria y un estilo de vida, que ella cree le ha salvado la vida, y que puede ayudar a otras mujeres a no caer presas de la enfermedad. 


Su teoría sigue siendo polémica - pero cada mujer debería leerla y decidir por sí misma. He aquí su experiencia:

"Sufrí la amputación de una mama y me sometieron a radioterapia. Y ahora estaba recibiendo una quimioterapia dolorosa. Me vieron las especialistas más eminentes del país. Pero en mi fuero interno, estaba segura que me estaba enfrentando a la muerte. Tenía un marido maravilloso, una casa preciosa, y dos hijos jovencitos para cuidar. Afortunadamente esto me llevó a descubrir hechos, algunos que sólo unos cuantos científicos conocían en aquella época".

"Cualquiera que haya estado en contacto con el cáncer de mama, sabrá que hay ciertos factores de riesgo, como el aumento de la edad, una temprana menarquía (primera menstruación, antes de la edad habitual), una menopausia tardía, un historial familiar de cáncer de mama. Todos estos factores están fuera de nuestro control. Pero hay muchos factores de riesgo que podemos controlar fácilmente. Estos riesgos controlables se traducen en simples cambios que todos podemos hacer en el día a día de nuestras vidas, para ayudar a prevenir o a tratar el cáncer de mama.

La primera pista para comprender lo que estaba causando mi cáncer de mama, vino de mi marido Peter, que también era un científico, cuando volvió de China y me empezaron a dar quimioterapia. Me trajo postales y cartas, como también unos asombrosos supositorios herbales, que mis amigos y colegas chinos me enviaban como tratamiento para el cáncer. A pesar de la terrible situación, los dos nos echamos a reír mucho, y recuerdo haber dicho que si esto era el tratamiento del cáncer de mama en China, entonces no había que extrañarse que las mujeres chinas evitaran contraer la enfermedad.

Esas palabras hicieron eco en mi mente: ¿Por qué las mujeres de China casi no contraen cáncer de mama? La enfermedad era virtualmente inexistente en toda China. Sólo una de 10.000 mujeres moría de cáncer de mama, comparado con esa terrible cifra de 1 de 12 en el Reino Unido y aún peor, 1 de cada 10 mujeres en la mayoría de los países occidentales.

La cuestión no es que China sea un país más rural y con menor polución urbana. En Hong-Kong, que es altamente urbano, la tasa sube a 34 mujeres de 10.000, pero sigue siendo mucho menor que en Occidente. Las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, tienen tasas similares a las de la de China, y hay que recordar que estas dos ciudades fueron atacadas en 1945 con armas nucleares, así que además de los cánceres relacionados con la polución, uno se esperaba encontrar casos relacionados con la radiación. Pues no, la conclusión que se puede sacar de estas estadísticas impacta. Si una mujer occidental tuviera que ir a vivir a la industrializada e irradiada Hiroshima, reduciría a la mitad su riesgo de contraer cáncer de mama.

Obviamente esto es absurdo: Me parecía obvio que algún factor del estilo de vida no relacionado ni con la polución, ni con la industrialización o medio ambiente, estaba incrementando seriamente las probabilidades de contraer cáncer de mama.

Entonces descubrí lo que causaba la gran diferencia de las distintas tasas del cáncer de mama entre países orientales y occidentales. No es una causa genética. La investigación científica mostró que cuando chinas o japonesas se trasladan a Occidente, en una o dos generaciones, su tasa de contraer cáncer de mama, se acerca a las tasas de la comunidad que les acoge. Lo mismo ocurre cuando orientales adoptan un estilo de vida completamente occidental en Hong-Kong. Para los chinos toda la comida occidental, incluyendo todo desde el helado, el chocolate hasta los espaguetis y queso, es "Comida de Hong-Kong" porque allí en la antigua colonia británica se podían encontrar todos esos alimentos, que escaseaban en la antigua China continental.

Por lo tanto me parecía lógico que lo que fuera que estaba causando mi cáncer de mama, y su gran incidencia en este país (Gran Bretaña) en general, tenía que ver con seguridad con el estilo de vida occidental. Aquí hay un punto importante para los hombres también. He observado en mi investigación que mucho de los datos relacionados con el cáncer de próstata conducen a similares conclusiones.

Según los datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) el número de hombres contrayente de cáncer de próstata en la China rural es insignificante, pues el 0.5 de hombres de 10.000. Cuando en Inglaterra, Escocia y Gales, sin embargo, esta cifra es 70 veces más elevada.

Como el cáncer de mama, es una enfermedad de la clase media, que ataca a los más ricos y a las clases socio-económicas más altas, aquellos que se pueden permitir comer alimentos ricos en calorías y en diversas sustancias.

Recuerdo haber dicho a mi marido: "Venga, Peter, acabas de volver de China ¿en qué diferencia el estilo de vida de China con relación al nuestro? ¿Por qué no contraen cáncer de mama? Decidimos utilizar nuestro saber científico y utilizarlo con lógica. Estudiamos los datos científicos con relación a las grasas de la dieta. Investigadores descubrieron, en los años 1980, que sólo un promedio del 14% de las calorías de la dieta de los chinos era de grasa, comparado al 36% en la dieta occidental. Pero la dieta que yo había seguido durante años antes de tener el cáncer de mama era baja en grasa y alta en fibra. Además, como científica, sabía que una dieta alta en grasa consumida por adultos no ha sido probado que aumente el riesgo de tener cáncer de mama. Entonces un día ocurrió algo especial. Peter y yo hemos trabajado tanto tiempo juntos a lo largo de los años que no estoy segura quién de los dos dijo primero: "¡Los chinos no consumen productos lácteos!".

De repente recordé cuantos chinos eran físicamente incapaces de tolerar la leche. Como los chinos con quién había trabajado decían siempre que la leche era sólo para bebés, y como uno de mis buenos amigos siempre, con mucha educación, se negaba a comer queso en las cenas a las cuales estaba invitado. No conocía ningún chino que llevando una vida tradicional china utilizara vaca ni productos lácteos para alimentar a sus bebés. La tradición era la de utilizar una ama nodriza, pero jamás productos lácteos.

Culturalmente, los chinos encuentran muy extraña nuestra preocupación occidental por la leche. Recuerdo haberme ocupado de una gran delegación china de científicos poco después del final de la Revolución Cultural en los años 1980. El Foreign Office (Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido) nos aconsejó encargar un pudding que tuviera mucho helado. Después de haberse informado en qué consistía, todos los chinos, incluido el intérprete, con muy buenos modales, pero muy firmemente, rehusaron tomarlo, y no hubo manera de convencerlos de lo contrario. En aquel entonces nos alegramos todos pues pudimos tomar doble ración.

Descubrí que la leche es una de las causas de las alergias alimenticias. Más de 70% de la población mundial es incapaz de digerir el azúcar de la leche: la lactosa lo cual ha llevado a los nutricionistas a pensar que esto es la condición normal de los adultos, y no una deficiencia. Quizás la naturaleza está intentando decirnos que estamos comiendo un alimento equivocado.

Antes de tener cáncer de mama la primera vez, había comido muchos productos lácteos, como leche desnatada, queso y yogur bajos en grasa. Los había utilizado como mi principal fuente de proteínas. Para soportar la quimioterapia que recibí por mi quinto cáncer, había estado comiendo yogur orgánico para ayudar a mi sistema digestivo a recuperarse y repoblar mi tubo digestivo con "buenas" bacterias. Recientemente descubrí que allá por los años 1989 el yogur fue implicado en el cáncer de ovario. El Dr. Daniel Cramer de la Universidad de Harvard (USA) estudió a centenares de mujeres con cáncer de ovarios y les hizo detallar lo que comían. ¡Ojalá hubiese sabido de sus descubrimientos antes!


Siguiendo lo que yo y Peter habíamos descubierto con relación a la dieta china, yo decidí suprimir no sólo el yogur sino todos los productos lácteos inmediatamente. El queso, la mantequilla, la leche y todo aquello que llevaba productos lácteos los tire a la basura. Es increíble cuántos productos, incluyendo sopas, galletas, pasteles comerciales contienen productos lácteos. Incluso algunas margarinas supuestamente de soja, girasol, o de aceite de oliva, para untar, llevan productos lácteos. Entonces empecé a leer con atención todas las etiquetas y la letra pequeña.

Llegados a este punto, estaba observando el progreso de mi quinto tumor canceroso con un compás, anotando los resultados. A pesar del aliento y ánimo que me daban mis médicos y enfermeras, mis propias observaciones me decían la amarga verdad.

Mis primeras sesiones de quimioterapia no tuvieron ningún efecto. El tumor seguía del mismo tamaño. Entonces suprimí los productos lácteos. En sólo días el tumor empezó a encogerse. Dos semanas después de mi segunda sesión de quimioterapia y una semana después de haber suprimido los productos lácteos, el tumor de mi cuello empezó a picarme. Luego empezó a ablandarse y a reducirse de tamaño. El tumor se hacía cada vez más pequeño.

Un sábado por la tarde, unas 6 semanas después de haber suprimido los productos lácteos de mi dieta, palpé lo que quedaba del tumor. Ya no quedaba nada. Sí, estaba muy acostumbrada a detectar los tumores cancerosos. Había descubierto mis 5 tumores yo misma. Le pedí a mi marido que palpara mi cuello. El tampoco encontró ningún tumor.

El jueves siguiente tenía hora con mi oncólogo en Charing Cross Hospital de Londres. Me examinó a fondo, sobre todo mi cuello donde estaba el bulto. Se maravilló:"¡No lo encuentro!", dijo. Ningún médico, por lo visto, se esperaba que nadie con mi tipo de cáncer al nivel que estaba (ya había invadido el sistema linfático) que sobreviviera.

Mi especialista estaba tan feliz como yo. Cuando al principio discutí mis ideas con él, estaba comprensiblemente escéptico. Pero ahora utiliza mapas de China mostrando la mortandad por cáncer en China en sus conferencias y recomienda una dieta sin productos lácteos a sus pacientes.

Ahora pienso que la relación entre los productos lácteos y el cáncer de mama, es similar a la relación entre el fumar y el cáncer de pulmón. Creo que identificando la relación entre el cáncer de mama y los productos lácteos y siguiendo una dieta específica para mantener la salud de mi mama y de mi sistema hormonal, me curó.

Fue difícil para mí, como lo podría ser para vosotras, el aceptar que una sustancia tan "natural" como la leche, pueda tener implicaciones tan tremendas para la salud. “Revelaré los secretos de mi plan de acción revolucionario".


La convicción de Jane Plant de que los productos lácteos pueden causar cáncer viene del complejo químico de la leche. Toda la leche de mama humana o de mamíferos, es un medio de transporte de cientos de componentes químicos. Es una poderosa solución bioquímica, especialmente para proveer las necesidades individuales del joven mamífero de la misma especie. Jane dice: "No es que la leche de vaca sea un alimento malo. Es un gran alimento, pero para terneros. No está destinado por la naturaleza para ser consumido por ninguna otra especie que no sea un ternero. Nutricionalmente es distinto de la leche materna humana y contiene tres veces más de proteína y mucho más calcio".

La leche materna como la leche de vaca, contiene productos químicos destinados a jugar un papel importante en el desarrollo del bebé. Uno de estos productos -insulina factor de crecimiento: IGF-1- hace que las células se dividan y se reproduzcan. IGF-1 es biológicamente activo en humanos, sobre todo en la pubertad, cuando el crecimiento es rápido. En chicas jóvenes, estimula el tejido de la mama para que crezca y mientras sus niveles son altos durante el embarazo, las hormonas prolactinas y estrógenos son también activas, ensanchando los tejidos de la mama y aumentando los conductos de la leche preparándola para amamantar.

Aunque la concentración y secreción de estas hormonas en la sangre son bajas, ejercen un efecto poderoso sobre el cuerpo. Todas estas hormonas están presentes en la leche de vaca. La composición del IGF-1 es idéntica ya sea en la leche humana o en la leche de vaca, pero sus niveles son naturalmente más altos en la leche de vaca. También se encuentran en la carne de vaca. Altos niveles de IGF-1 en humanos son considerados un factor de riesgo para el cáncer de mama y la próstata. Un estudio de 1998 de mujeres pre-menopáusicas, revela que aquellas que tienen los niveles más altos de IGF-1 en sangre, corrían casi tres veces más riesgo para desarrollar un cáncer de mama, comparadas con las mujeres con niveles bajos. Entre mujeres por debajo de los 50, el riesgo se multiplica por dos.

Otros estudios demuestran que altos niveles de IGF-1 en sangre en los hombres son un indicador importante de cáncer de próstata. Es interesante saber que, recientes medidas para mejorar la producción de leche ha aumentado los niveles del IGF-1 en las vacas. El IGF-1 en la leche y en la carne ¿podría causar su reforzamiento en humanos, sobre todo a lo largo de una vida, llevando a una división celular inapropiada?... Aunque producimos nuestro IGF-1, ¿podría ser que las cantidades en demasía que ingerimos de los productos lácteos producirían cáncer?

Jane Plant ya sabía que el medicamento tamoxifeno, de alto perfil, utilizado en el tratamiento del cáncer de mama, está pensado para reducir los niveles de IGF-1 que circulan en sangre.

El IGF-1 no es destruido por la pasteurización, pero críticos argumentan que es destruido por la digestión, volviéndolo inofensivo. Jane piensa que la proteína principal de la leche, la caseína, evita que esto ocurra y que la homogenización, que evita que la leche se separe en leche y crema, podría aumentar aún más el riesgo de hormonas que provocan el cáncer así como otros productos químicos que alcanzarían la circulación sanguínea. Ella también piensa que otros productos químicos de la leche de vaca pueden ser responsables de enviar señales equivocadas a los tejidos adultos.

¿Podría la prolactina liberada estimular la producción de leche en vacas, tener un efecto similar en tejidos de mama humana, provocando la misma respuesta y causando que las células se volvieran confusas, estresadas y empezar cometiendo errores, replicando su propio DNA? Estudios han confirmado que la prolactina favorece el crecimiento de las células de cáncer de próstata en cultivo.
Otra hormona, el estrógeno, considerada uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de mama, está presente en la leche en pequeñas cantidades. Pero aún niveles bajos de hormonas son conocidos por causar serios daños biológicos. Cantidades microscópicas de estrógenos en nuestros ríos, son suficientemente poderosas como para causar la feminización de muchos machos de diferentes especies de peces. Mientras los estrógenos en la leche no plantean un problema directo en los tejidos, pueden estimular la expresión del IGF-1 de donde resulta el crecimiento de un tumor a largo plazo.

Jane que ha encontrado cada vez más apoyo a sus teorías de parte de los especialistas, dice que ella no ataca a las teorías más ortodoxas. Ella intenta que su dieta sea un complemento de las mejores terapias que se puedan encontrar en la medicina convencional, y no una sustitución.


DIETA

Ahora que estamos convencidos ¿qué debemos de comer en lugar de los productos lácteos? Plant recomienda:
  • Leche de soja (Todos no están de acuerdo. Ver más adelante).
  • Té de hierbas, semilla de sésamo, tofu, nueces, pescado, huevos orgánicos.
  • Mucha fruta y verduras frescas, orgánicas (ensaladas, zumos o ligeramente al vapor).
  • Aconseja además un auto-examen de la mama, a fondo y con frecuencia.


Algunos datos de interés sobre el cáncer y la dieta vegetariana:

La célula cancerosa es anaeróbica, es decir, que no puede sobrevivir en presencia de altos niveles de oxígeno. Existe un tratamiento con oxígeno, pero particularmente, en casa, es importante respirar a fondo y bien en un ambiente exterior sin polución. También hacer ejercicio si se puede.

Los tejidos cancerosos son ácidos. Los tejidos sanos son alcalinos. Esta es una ventaja de la dieta vegetariana.

Es importante tomar antioxidantes: MAK, Vitamina C y E, coenzima Q10, selenium, germinación orgánica.

Purificación de toxinas por hipertermia (sauna, elevación de la fiebre etc.). La célula cancerosa muere a temperaturas alrededor de los 40º y 41º.

Las enzimas disuelven la capa de proteína de la célula cancerosa haciéndola vulnerable al ataque de los glóbulos blancos. Las enzimas más importantes son la tripsina y la quimotripsina. Comer demasiadas proteínas y alimentos refinados como azúcar blanca, harina blanca, arroz blanco, etc. vacía el organismo de las enzimas pancreáticas, abriendo camino al cáncer. De donde el interés de los alimentos integrales.


Vitaminas anti-cáncer:

La vitamina B17 mata las células cancerosas sin dañar las células sanas. Se encuentra en: la semillas de albaricoque, manzana, cereza, nectarina, ciruela, melocotón, endrina; almendras amargas, grano de lino, cebada, garbanzo, lentejas, maíz. Sin embargo, sin el suficiente zinc en el organismo, la vitamina B17 no funciona. Los resultados son también mejores si se toma con nutrientes como la vitamina C, las otras vitaminas B, vitamina A, manganeso, magnesio y selenio.

Los médicos que recetan la vitamina B17 en general, lo utilizan como parte de un programa total consistiendo en una dieta, vitaminas, minerales, enzimas y ácidos grasos esenciales. Los nombres alternativos de la vitamina B17 son amygdalin y laetril.

La vitamina F es la omega-3 ácido graso. Se encuentra en: granos de lino, semillas de sésamo, semillas de girasol, semillas de calabaza, germen de trigo, germen de maíz, nueces.

La vitamina C estimula la formación de los linfocitos (hasta 10 g diarios, pueden triplicarlos).

La vitaminas E (antioxidante), A + D (para el metabolismo del calcio).


Minerales

Los minerales que ayudan incluyen el yodo para la función tiroidea, selenium (antioxidante) 12- coenzima Q10 (antioxidante, estimula el sistema inmunológico, fortalece el corazón, lo protege de los efectos tóxicos de la quimio, equilibra la tensión arterial, ayuda a prevenir los efectos secundarios de la quimioterapia. Una buena fuente de CoQ10 es el aceite de sésamo, de germen de trigo, de maíz; cereales integrales, semilla de soja, tofu, cacahuetes, semillas de sésamo...).

Extraído del blog: Hazte vegetariano



Lucía Madrigal             



Rejuvelac


EL REJUVELAC es una bebida hecha a base de granos fermentados y agua. Es conocido también como agua enzimática y recibe su nombre por ser un potente rejuvenecedor y restaurador de la salud, ya que contiene todos los componentes en los que se ha generado la vida, además de ser un alimento fermentado.


Los alimentos fermentados son aquellos cuyo  procesado involucra el crecimiento  y actividad de microorganismos. La fermentación es un proceso químico de transformación que genera múltiples aspectos benéficos, entre ellos se encuentra el aporte enzimático. Hay autores que se muestran escépticos ante el hecho de que sea especialmente beneficioso que tomemos alimentos con enzimas, ya que estas son destruidas por los ácidos gástricos y nosotros generamos nuestras propias enzimas. No obstante, investigadores especializados en este tema, afirman que tenemos un saldo enzimático limitado y que si utilizamos las enzimas de los propios alimentos que tomamos, para hacer la digestión, el gasto energético del proceso digestivo es menor y por tanto, nuestro saldo enzimático disminuye menos. Las últimas investigaciones nos dicen que cuando agotamos nuestra producción de enzimas envejecemos prematuramente y enfermamos, así que añadir a nuestra dieta alimentos fermentados es muy beneficioso.

Otro beneficio de la fermentación es la predigestión. Esto significa que las macromoléculas, que habitualmente forman parte de los alimentos de nuestra dieta, se desdoblan en sustancias simples perfectamente asimilables, lo que supone, de nuevo, un gran ahorro energético.

Además se produce un enriquecimiento de la flora intestinal por el gran aporte de bacterias benéficas y también una inhibición de sustancias indeseables como las micotoxinas, el ácido fítico y las nitrosaminas cancerígenas.

EL REJUVELAC puede ser usado en vez de agua, en batidos, zumos, cremas y  para recetas de yogures, quesos o dulces en lugar de probióticos.


PROPIEDADES

Contiene todas las vitaminas del complejo B, buena para el sistema nervioso, la oxigenación de la sangre, la regulación hormonal o el mejoramiento de la masa muscular, la E, energetizante y antioxidante, y la K, anicoagulante, además de los aminoácidos esenciales, minerales, fosfatos, amilasas, carbohidratos, dextrinas, sacarinas, lactobacilos y vitamina E, lo que le convierte en una buena fuente energética, nutricional y vitalizante.

Es un excelente aliado para la buena digestión.

Como es un alimento predigerido es fácilmente asimilable.

Fortalece el sistema inmunitario.

Desinflama el aparato digestivo.

Limpia el colon.

Favorece los procesos de depuración y eliminación de toxinas almacenadas en los tejidos y en la sangre…


PREPARACIÓN

Hay varias formas de preparar el REJUVELAC. Originalmente se utilizaban granos de trigo. Después se fueron usando otros granos como cebada, centeno o mijo. Ahora, también es recomendable el uso de germinados de fenogreco, lenteja, quínoa y amaranto, siendo los dos primeros recomendados por el Dr. David Jubb, por su capacidad para fijar el hierro y mejorar el equilibrio intestinal.

No es recomendable usar arroz ya que el moho crece más rápidamente en el arroz que en ningún otro grano.

En la preparación es importante asegurarse de que los recipientes estén muy limpios y de que el agua sea de calidad. Dado que se parte de semillas germinadas debemos prestar atención al enjuagado durante el tiempo de brotado, para evitar la presencia de hongos indeseables.

Es importante también que las semillas elegidas sean de calidad, ecológicas y que no lleven mucho tiempo almacenadas.


Para la Preparación:

Se colocan los granos elegidos en un cuenco y se lavan bien.

Se ponen estos granos en un frasco de vidrio y se cubren con agua, en la proporción de 1 litro de agua por taza de germinados.

Se tapa el frasco con un tul y se fija con una banda elástica.

Se activan los brotes durante 8 a 12 horas.

Se germinan durante 48 horas, con dos enjuagados diarios y a oscuras.

Se enjuagan por última vez y se dejan en el frasco, pero ahora cubiertos de agua  durante otras 48 horas. Si la temperatura es alta podemos reducir el tiempo de maceración.

Se saca el líquido resultante, se le añade limón y se coloca en el frigorífico. Dentro del frigorífico se ralentiza la fermentación.

Los granos pueden volver a ser utilizados de nuevo para otro REJUVELAC y para una tercera vez. El proceso es el mismo pero podemos acortar el tiempo de maceración, (de 48 a 36 horas e incluso a 24 la tercera vez) y reducir el agua que añadimos para cada nuevo cultivo. También se pueden consumir los brotes residuales.

El buen REJUVELAC huele bien, es un líquido turbio, ambarino y tiene un sabor agrio con ciertas reminiscencias a levadura. Es natural que se forme una espuma blanca en la parte superior, la que está en contacto con el aire, esa espuma se puede retirar o comer. El exceso de fermentación la convierte en una bebida agria. La deficiencia, en cambio puede darle sabor amargo. Los buenos degustadores de REJUVELAC recomiendan remover el cultivo dos veces al día mientras este está macerando.

Ann Wigmore escribe sobre el REJUVELAC en “Survival with Natural Living Food”:

EL REJUVELAC es rico en proteínas, dextrinas, carbohidratos, fosfatos, sacarinas, lactobacilos y aspergillus oryzae. Las amilasas se derivan del aspergillus oryzae y tienen la habilidad de romper las largas cadenas de glucosa, almidón y glicógeno. Esta es la razón por la que el REJUVELAC es una ayuda para la digestión”.

EL REJUVELAC es un alimento predigerido, las proteínas se descomponen en aminoácidos y los carbohidratos en azúcares simples, dextrinas y sacarinas”.

La proteína es un alimento muy concentrado, al predigerirla a través del brote y la fermentación, se consiguen aminoácidos de muy fácil asimilación”.

Las enzimas en los alimentos fermentados ayudan a que bacterias como el lactobacillus bifidus crezca. El lactobacilo libera ácido láctico, un astringente natural, que ayuda a que el intestino grueso se mantenga saludable, creando un ambiente en el que las bacterias nocivas no pueden crecer”.


El REJUVELAC es una de las más importantes ayudas en el estilo de vida a base de alimentos crudos, contiene un alto nivel de enzimas que ayudan a la correcta digestión de los alimentos. Contiene todos los componentes nutricionales del grano germinado y todas las bacterias necesarias para mantener un colon saludable ya que ayuda a eliminar las toxinas. También proporciona vitaminas B, C y E”.

Muchas personas creen que el REJUVELAC y otros alimentos fermentados pueden hacer que la cándidiasis empeore, pero eso es un error. La cándida está causada por la toxicidad, las deficiencias y los problemas digestivos. EL REJUVELAC ayuda a corregir estos problemas”.

Yo  he usado el REJUVELAC durante 35 años y estoy convencida de su utilidad. EL REJUVELAC  es verdaderamente tan nutritivo que podría calificarse como un alimento en sí mismo. Su alta concentración en vitamina E actúa como un antioxidante natural para prevenir la pérdida de vitaminas en los procesos de trituración de alimentos”.

Ann Wigmore, Rebuild your health (1991)


RECETAS CON REJUVELAC

Trienzimas: Mezclamos el zumo de una fruta de nuestra preferencia, con un poco de Kefir de agua y rejuvelac.

El resultado es una bebida muy vitalizante y refrescante.


Champagne rosado con Rejuvelac: En una jarra ponemos ¼ de taza de miel, un poco de zumo de remolacha y un litro de Rejuvelac.

Se tapa la jarra para que se produzca la fermentación  y se mantienen así durante 24 horas. Esto hace que se formen burbujas.

El resultado es una bebida deliciosa.


Queso vegetal: Remojamos durante 12 horas algún fruto seco, que nos guste, para que se active.

Escurrimos y licuamos junto con rejuvelac.

Colamos la pasta resultante por una tela y la dejamos que suelte todo el agua y fermente durante 24 horas o más si deseamos que el queso sea más fuerte de sabor.

Ponemos la crema resultante en un molde para obtener un queso fresco o lo aderezamos con especias o hierbas aromáticas. De inmediato, será un queso para untar. Con más tiempo coge consistencia y lo podemos usar en otras preparaciones.


Sopa energética: Ann Wigmore sugería esta mezcla de Rejuvelac, verduras, brotes o germinados y algas.

Se le puede añadir Chuckrut y una manzana para suavizar el sabor.


Borsch: Batimos una remolacha, aguacate y cebolla con Rejuvelac para conseguir una crema de buen sabor y textura, añadimos algún brote o germinado y algas.


Sopa tropical: Ponemos para licuar dos ciruelas pasas previamente remojadas, una porción de papaya, un puñado de alfalfa germinada, unos pocos brotes  de pipas  de girasol germinadas y un plátano maduro con Rejuvelac. En lugar del plátano podemos usar aguacate o mango.

Las cremas pueden hacerse más o menos espesas, según tu gusto.


Estas son algunas recetas para introducir el Rejuvelac en tu dieta. No obstante, lo puedes usar cuanto quieras, incluso solo. Tiene sabor agrio que se acentúa con los días, pero lo puedes suavizar con zumo de frutas o miel cruda y aprovecharte de este tónico maravilloso. Curiosamente aunque el Rejuvelac fue difundido por Ann Wigmore, se basa en una antigua receta de los Países Bálticos para mejorar la digestión.

¡A disfrutar de sus beneficios!



Lucía Madrigal