Bienvenidos


Hola, bienvenido a este blog.

Aquí puedes encontrar todo lo que busques con respecto al medio ambiente, a la salud física, mental y emocional y sobre todo a la alimentación viva y consciente.

Nos centramos en una alimentación vitalizante y depurativa, con predominio del alimento crudo, tanto de frutas, como de verduras y semillas, una alimentación alcalinizante (por nuestro entorno contaminado y nuestros hábitos nocivos, la necesitamos) y libre de tóxicos, ecológica y respetuosa con la tierra y con el ser humano que somos todos.

Creemos que lo que comemos es una proyección de nosotros mismos y que nuestro alimento diario refleja todo lo que ocurre en nuestro interior. Por tanto si nos centramos en el proceso inverso, un cambio en nuestros hábitos alimenticios y en nuestros hábitos de vida en general, puede conducir a la sanación total o cuanto menos a una mejoría, a veces cuantitativa, y a una evolución en la conciencia.

La intención es compartir, desde estas páginas, toda la información que ha llegado y sigue llegando a nosotros: cómo depurarse, cómo nutrirse, cómo eliminar viejas pautas, mitos y creencias limitantes. Encontraréis posibles explicaciones a vuestros problemas de salud y soluciones desde el alimento, el cuidado y la dieta, todo en fin, desde la misma naturaleza con la que somos uno.

El desconocimiento justifica cualquier comportamiento de daño a ti mismo y la tierra, pero la verdad te hace libre para poder elegir la VIDA desde lo más profundo de tu ser.


         
Lucía Madrigal                    



Antibióticos Naturales


La enfermedad es la expresión física o mental de un desequilibrio entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago. Es la expresión y vivencia de mi incoherencia emocional.

Curación a través de un curso de milagros. Enric Corbera


Cualquier problema de salud está vinculado a nuestros pensamientos y emociones. Hasta un simple catarro guarda relación con algún proceso interno, emocional o mental mal gestionado, o una creencia comúnmente aceptada, de que tener catarros, en invierno, es normal.

Nuestro organismo no puede enfermarse solo, son la creencia en la enfermedad y nuestro propio pensamiento los que le mantienen enfermo. Por tanto, medicarnos, de la forma que sea, no soluciona ningún problema de los que nos afectan. Por otro lado, estamos sucios por dentro. La toxemia corporal lleva a nuestros cuerpos a un estado de desgaste de energía permanente. Los fármacos son también tóxicos que contribuyen a ensuciarnos; podemos usarlos cuando sea estrictamente necesario, pero, en muchas ocasiones, sólo sirven para dormir los síntomas y no contribuyen a nuestra salud.

Desde la antigüedad se han usado el descanso y el reposo como manera de promover la curación en nuestro interior, ambos nos ayudan a sentirnos. En esos procesos en los que nos encontramos y permitimos la recuperación de las fuerzas vitales, la curación siempre es posible. No obstante, vivimos vidas estresantes que dan poca cabida al descanso profundo e, incluso, al reposo de un día o dos. ¡Siempre tenemos tantas cosas que hacer!

La naturaleza nos provee de todo. Cuando el punto de partida está en lo natural, nos damos cuenta de la cantidad de remedios que se nos ofrecen casi de forma gratuita y de la gran resonancia que estos tienen con el cuerpo. Muchos de ellos funcionan como antibióticos naturales, carecen de toxicidad y ayudan a nuestro organismo a afrontar los pequeños problemas de salud. 


Las plantas y los mismos alimentos nos curan. Además, al ser sustancias naturales no producen en nuestro organismo los efectos secundarios que podemos leer en cualquier prospecto de antibióticos. Por otro lado, nuestra flora intestinal no se ve agredida con su uso, por lo que el sistema inmune funciona perfectamente para que la curación se produzca. Recurrir a los antibióticos naturales es una forma saludable de ayudar a nuestro cuerpo a recuperarse plenamente.

Por otro lado, los antibióticos químicos no llegan a la causa real de ningún problema, pero pueden empeorar nuestra condición física. Cuando no hay una plena conciencia de nuestra responsabilidad en el proceso de creación de nuestra realidad, una emoción desbordada puede estar en el origen de nuestros malestares corporales y, en algunos casos, ser un factor decisivo. Eso no lo cura un antibiótico. Todo tiene una causa, sin llegar a dicha causa, el uso de antibióticos es inútil. Además, el abuso indiscriminado de los mismos puede minar la propia salud, debilitando nuestra inmunidad.

El término antibiótico literalmente significa "contra la vida". Se puede decir que su historia comienza en 1928, cuando Alexander Fleming, descubre la penicilina. Sin embargo, no hay que olvidar la aportación de Paul Ehrlich, a comienzos del siglo XX, con el Salvarsán para el tratamiento de la sífilis (1909). Tal fue el éxito de estos fármacos para matar bacterias que los antibióticos están considerados como uno de los grandes avances de la medicina. Pero han de ser usados y prescritos con cautela.

El área de acción de los antibióticos son las infecciones bacterianas y los trastornos por algunos hongos y parásitos específicos, nunca llegan a los virus. No obstante, la mayoría de las personas piensa que los antibióticos son necesarios en el tratamiento de ciertas dolencias comunes. Cuando los catarros se mantienen “un poco más de la cuenta”, el antibiótico se convierte en la única solución posible, lo que puede provocar una resistencia a dichos antibióticos. Esto es arriesgado, porque significa que seremos inmunes a ellos y no funcionarán en el caso de que sean necesarios. Además, tomar antibióticos, puede tener efectos secundarios sobre nuestra flora intestinal y sobre el sistema inmunológico.


Otro factor a tener en cuenta es que el abuso de antibióticos ha dado lugar al desarrollo de bacterias resistentes, que han dejado de responder a los antibióticos que las combatían en el pasado. Las bacterias son microorganismos vivos que existen como células independientes. Hay bacterias por todas partes y la mayoría son inocuas, pero en algunos casos, son nocivas y cuando invaden el cuerpo humano, se multiplican e interfieren en los procesos normales del organismo, pueden provocar enfermedades.

Se sabe que sólo en España, los microbios superresistentes provocan la muerte de 2.500 personas cada año y generan un gasto sanitario de 150 millones de euros anuales, según los datos del Ministerio de Sanidad. Como suele ocurrir, el problema es el abuso descontrolado y la necesidad de estar siempre bien a toda costa, no los microbios.

Nuestra confusión genera el problema: médicos, veterinarios, farmacéuticos, ganaderos, pacientes…el uso indiscriminado e irresponsable de antibióticos está provocando que surjan estas bacterias tan resistentes. Tomar antibióticos se nos hace fácil, hacer que los tomen animales cuya carne comemos, también. No somos conscientes del abuso que hacemos de ellos al tomarlos, no sólo cuando estamos acatarrados, sino también a través de las carnes de animales medicados.


Sin embargo no necesitamos tomar antibióticos indiscriminadamente, existen plantas medicinales y alimentos medicamento que nos proporcionan alcaloides, vitaminas y minerales de gran valor, para reforzar nuestro sistema inmunológico y además nos proporcionan una gran ayuda para recuperarnos de cualquier problema de salud.

Orégano y  Aceite de Orégano


El orégano no es sólo una especia para dar sabor a los alimentos. Las investigaciones afirman que un aceite esencial presente en el orégano, el Carvacrol, es eficaz contra las bacterias que pueden llevar a una infección. Además se está investigando su eficacia para tratar problemas tan serios como el cáncer, con resultados satisfactorios. Limpia de manera tan efectiva como el cloro. Es excelente contra organismos tan nocivos como la Salmonella, el e.Coli, el Campylobacter jejuni y la Listeria. De igual manera, es eficaz contra la cándida, ayuda a mantener unos niveles normales de lípidos, ayuda a mantener el azúcar equilibrado  y es también útil para disminuir el enrojecimiento y la hinchazón sistémicos.

Es eficaz para:
  • Tener un sistema inmunológico sano.
  • Mejorar la salud respiratoria.
  • Mejorar las infecciones de la piel.
  • Es un antibiótico muy poderoso.
  • Eliminar los microbios.
  • Eliminar virus, como el de la gripe.
  • Tiene acción antiinflamatoria.
  • Estimular el sistema inmunitario.
  • Aliviar la tos.
  • Evitar el desarrollo de parásitos intestinales.
  • Ayudar a establecer un ambiente tóxico para organismos nocivos que constantemente atacan nuestra piel, el tracto digestivo, y las membranas mucosas.

Vinagre de Manzana


Los usos del vinagre de manzana son muy antiguos. En Babilonia se usaba como conservante y condimento. Para ver su efectividad, debe ser administrado diariamente.
  • El vinagre de manzana tiene propiedades antisépticas y antibióticas.
  • Alcaliniza el sistema de forma natural y reduce el riesgo de contraer cáncer.
  • Puede ser usado de manera tópica para desinfectar y prevenir infecciones.
  • Su uso mejora la diarrea por infección bacteriana  y ayuda a desparasitar.

Miel


La miel está considerada como uno de los mejores antibióticos, antimicrobianos y antisépticos naturales.  Los antiguos romanos la usaban en el campo de batalla para tratar heridas y prevenir infecciones.

La mezcla de miel con canela:
  • Refuerza las células blancas, es sedante y tranquilizante.
  • Tiene un gran poder para cicatrizar heridas externas.
  • Mejora el sistema respiratorio, aliviando catarros y bronquitis.
  • Regula el tránsito intestinal (equilibrando estados de diarrea o estreñimiento).
  • Previene úlceras de estómago.

Se ha comprobado que la miel de Manuka es la que tiene los niveles de antioxidantes más altos y más poderes curativos.
  • Hidrata la piel y cura las heridas, ya que acelera la cicatrización y la regeneración de la piel.
  • Su uso tópico ayuda a curar las irritaciones de la piel, los eccemas y las dermatitis.
  • Actúa sobre infecciones de ojos y oídos.
  • Remueve las toxinas de la sangre.

Una enzima que se encuentra en la miel libera peróxido de hidrógeno. Este proceso ayuda al organismo a luchar contra las infecciones y previene el crecimiento de las bacterias. Elige miel cruda y ecológica, ya que la mayoría de los métodos de pasteurización anulan los efectos de los antioxidantes y convierten este alimento, tan valioso, en un antioxidante con poco valor nutricional.

Cúrcuma


Es una especia rica en color y sabor que protege de la proliferación de bacterias en nuestro medio interno.
  • Permite aumentar las defensas
  • Actúa  como inmuno-moduladora.
  • Es un remedio natural para los problemas respiratorios. Se usa desde hace siglos para tratar la bronquitis, ya que la curcumina tiene una gran acción antibronquial y antiinflamatoria.
  • Su utilización es perfecta para el tratamiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y se aconseja en los pacientes con problemas respiratorios, gracias a sus acciones antioxidantes, antiinflamatorias y antibronquiales. 
  • Es antimicrobiana
  • Sus principios activos ayudan a eliminar los microbios, evitando infecciones.
  • Es muy buen remedio casero para tratar la salmonellosis por su actividad antifúngica.
  • Tiene la capacidad de eliminar las baterías gram positivas.
  • La cúrcuma puede ser consumida y aplicada externamente, como antibacteriana. Si se mezcla cúrcuma con miel, se crea una pasta que puede ser aplicada en áreas infectadas de la piel.

Si se usa de forma habitual junto con otros remedios naturales como orégano o ajo, protegemos al cuerpo de todo tipo de infecciones bacterianas.

Ajo


El ajo tiene muchas cualidades muy poderosas.
  • Es  útil para tratar infecciones tan simples como el resfriado común.
  • Aleja los gérmenes.
  • Colabora en la eliminación de toxinas y desechos del organismo.
  • Elimina y protege de bacterias nocivas, es fungicida y antiviral.
  • Un ajo crudo al día es suficiente para prevenir y curar.

Extracto de Semilla de pomelo


Las semillas o pepitas de pomelo son ricas en Vitamina B1, C, vitamina E, y flavonoides como el linalol o la naringina. Estos compuestos confieren al extracto de la semilla de pomelo acción antiinflamatoria, antitrombótica, antioxidante, cardiotónica, antiséptica, antifúngica, inmunoestimulante, antidepresiva, antibiótica y antiparasitaria.

El extracto de semillas de pomelo es útil para:
  • Para ser aplicado sobre las heridas y evitar que se infecten.
  • Favorecer la expulsión de parásitos intestinales.
  • Cuidar de la flora intestinal.
  • Es uno de los mejores remedios naturales para las infecciones provocadas por bacterias, hongos (como la candida albicans) y los virus.
  • Acelerar la recuperación en resfriados y gripes.
  • Limpiar arañazos, heridas y cortes y evitar que se infecten.
  • Curar otitis.
  • Limpiar impurezas de la piel como granos y puntos negros.
  • Cuidar la salud bucodental eliminando la placa bacteriana y la gingivitis.
  • Tratar la rinitis, la sinusitis y las anginas.
  • Curar llagas y aftas.
  • Tratar el herpes.

El extracto de semilla de pomelo puede interactuar con algunos medicamentos. Si estás tomando alguno, asegúrate de poder compaginarlo con estas semillas.

Equinácea


La equinácea es muy conocida por su uso para tratar y reducir los síntomas del resfriado común.

Pero además:
  • Refuerza y potencia el sistema inmunitario. 
  • Es antiinflamatoria.
  • Contribuye a disminuir la fiebre, la mucosidad y la tos.
  • Facilita y acelera el proceso de recuperación de catarros, sinusitis, bronquitis, faringitis, amigdalitis… y contribuye a su prevención.
  • Actúa como bloqueador de la acción de virus y bacterias en infecciones vaginales, genitales o sífilis.
  • Ayuda en el tratamiento de la malaria y la difteria.
  • Es eficaz en el tratamiento de reumatismo y septicemia.
  • Mejora las infecciones de oído.
  • Sirve para tratar Infecciones de encías (gingivitis, periodontitis…).
  • Ayuda en el tratamiento de Infecciones del tracto urinario.

Col


La col es muy útil en caso de nefritis y para eliminar lombrices intestinales. Su verdadero poder germicida se concentra en el jugo. Aunque todos pensemos lo contrario, las coles son buenas para el intestino, ya que sus mucílagos juntos a las sales de azufre y potasio ayudan a que éste tenga una buena salud. Esta cualidad se pierde cuando la col es cocinada, por lo que lo ideal es tomarla licuada con limón o manzana, con el objetivo de evitar su peculiar sabor, o en forma de chucrut.

Hay compuestos de sulfuro dentro de las coles,  que han probado ser efectivos para paliar el cáncer. Antibacteriana de manera natural, comer col cruda en ensalada, como guarnición en forma de ensalada de col o beber jugo fresco de col es una excelente manera de mejorar la digestión, prevenir enfermedades y hasta bajar de peso.

Las coles pueden ser usadas también de manera externa. Por ejemplo, para curar heridas antiguas, debemos lavarnos primero con agua caliente y después aplicarnos coles muy machacadas, que podemos poner directamente sobre piel o dentro de una gasa de algodón o similar.

Podemos usar emplastos para combatir erupciones, heridas, úlceras o artritis. Para muchas dolencias se aconseja poner simplemente unas hojas de col directamente en la zona afectada durante una media hora.

Uña de gato


La uña de gato era  utilizada por tribus peruanas, en forma de decocciones, para el tratamiento de tumores, dolores articulares, enfermedades respiratorias y enfermedades degenerativas e infecciosas. Esta planta es un remedio natural con acción antibiótica, que estimula y refuerza el sistema inmunológico mejorando su capacidad de actuación ante patógenos. Además, es eficaz en el tratamiento de los herpes, el asma y la bronquitis y tiene efecto antiinflamatorio.

Clavo de olor


El clavo de olor es un potente antiviral, anestésico, analgésico y antiespasmódico. Uno de sus compuestos claves, el eugenol, previene la coagulación de la sangre y tiene propiedades anestésicas muy efectivas, por lo cual se utiliza como anestesia en trabajos de odontología. Además, su poder antibacteriano es indudable y puede ser usada en infusión para eliminar patógenos.

Estimula la expulsión de moco y flemas de las vías respiratorias. De esta forma, alivia los síntomas de resfriado y mejora la bronquitis.
  • Ayuda en el tratamiento de la cándida albicans.
  • Es antiinflamatoria y ayuda  a tratar infecciones.
  • Ayuda a eliminar parásitos intestinales.
  • Alivia el dolor debido a su acción analgésica.
  • Es muy efectiva para limpiar heridas en la piel.
  • Mejora la diarrea y otros problemas intestinales.
  • Elimina los hongos de la piel y las uñas. Ayuda en el tratamiento del pie de atleta.
  • El uso se enjugues, cura las úlceras de la boca.

Acai


Las bayas de Acai  han sido utilizadas tradicionalmente por su gran poder para fortalecer el sistema inmune y combatir infecciones. Tienen gran cantidad de vitaminas y minerales y un alto contenido de antioxidantes.

Aceite de Coco


El aceite de coco fortalece el sistema inmunológico, ya que contiene lípidos antimicrobianos, ácido láurico, ácido cáprico y ácido caprílico que tienen propiedades antibacterianas, anti fúngicas y antivirales. Hay diversas investigaciones que demuestran que el monolaurin, derivado del ácido laúrico, es muy eficaz para el tratamiento de virus y bacterias que causan enfermedades como la gripe, los herpes, el citomegalovirus e incluso el VIH. Este aceite es igualmente útil para el tratamiento de bacterias dañinas como la listeria monocytogenes, el helicobacter pylori y protozoos como la  giardia lamblia.

Graviola


La graviola es una fruta tropical que fue cultivada en la antigüedad por las culturas indígenas de Mesoamérica para prevenir y tratar diferentes problemas de salud. Las sustancias que contiene la guanábana ayudan a aumentar la respuesta inmunológica del cuerpo para reducir la recurrencia de enfermedades virales o infecciones.
  • Estimula el funcionamiento de nuestro sistema inmune ante patógenos.
  • Es muy efectiva en el caso de infecciones de las vías urinarias como la cistitis.
  • Es muy  beneficiosa para el tratamiento del asma.
  • Mejora las artritis.
  • Sirve para mejorar nuestra flora intestinal.
  • Está considerada un potente anticancerígeno. El extracto que se obtiene de sus hojas podría ser eficaz para frenar el crecimiento de las células malignas de 12 tipos de cánceres, tales como el de colon, mama, próstata, pulmón o páncreas,… además, no se han encontrado efectos secundarios en su consumo ni tampoco ocasiona daños sobre las células sanas.

Canela


La canela es una especia de acción antiséptica que ayuda en casos de infecciones o de enfermedades del aparato respiratorio como bronquitis o gripes. En este caso son muy eficaces las infusiones de canela y jengibre, ya que calman la tos y mejoran los procesos febriles. La canela tiene, además,  efecto antiinflamatorio y estimulante. Su aceite esencial sirve para tratar el pie de atleta y funciona como desodorante natural para los pies.

Regaliz, palulú o palo dulce


La infusión de regaliz sirve para estimular el funcionamiento del sistema inmunológico. También tiene acción expectorante, por lo que mejora la congestión y favorece la expulsión de las flemas. Mejora la ronquera y la tos.

Alimentos fermentados


Todos los fermentados, col, pepinillos y otras verduras, hechos en casa, kéfir y yogurts pro-bióticos mejoran la flora intestinal, protegen del cáncer y ayudan a prevenir las infecciones.

El uso indiscriminado de antibióticos ha dado lugar a bacterias y virus muy resistentes  que aventajan en inteligencia para sobrevivir, a los remedios que la medicina moderna nos ofrece. Los remedios naturales constituyen una primera línea de defensa para afrontar y remediar infecciones resistentes, ya que las plantas poseen propiedades curativas conocidas desde la antigüedad.

Mientras el hombre siga buscando la sanación de las enfermedades y dolencias en las sustancias químicas, seguirán gritando las plantas hasta que sean escuchadas.

J. Sisa



FUENTES

La naturaleza tiene el remedio. Dr. Bernard Jensen. Editorial Lectorum, S.A., 2009.

Plantas medicinales. María Trebén. Editorial Blume.

Antibióticos herbales: alternativas naturales para tratar las bacterias farmaco-resistentes. Stephen Harrod Buhner. Editorial Gaia, 2015.



                



Cáncer. Más Allá del Síntoma


La casualidad es el nombre que Dios se da cuando quiere que se le reconozca.

Albert Einstein

El dolor y las consecuencias negativas de una enfermedad tienen siempre la misma intensidad que el dolor vivido por el alma al no poder satisfacer sus necesidades.

Lise Bourbeau


Nuestro estado corporal y la manera de pensar y de vivir están conectados. Todo  lo que ocurre en el mundo físico es un reflejo de lo que nos ocurre en los niveles emocionales y mentales. Cuanto más grave es un problema de salud o cualquier otro problema en nuestra vida, más claro hemos de ver que algo voluminoso e importante se esconde en nuestro interior. Algo nos impide escucharnos y puede que ese algo sea la falta de amor hacia nosotros mismos, el permiso para ser lo que somos, instante en instante.

El desarrollo del cáncer depende también de lo que nos ocurre dentro, de nuestra manera de afrontar los conflictos y relacionarnos con nosotros mismos y nuestros semejantes. Una enfermedad tan grave nos indica también que somos dirigidos por nuestra mente y no por nuestro corazón, que no nos hemos escuchado y eso nos hace sentirnos impotentes, insatisfechos y frustrados. Hemos dejado de vivir nuestra propia vida, para ser la vida de “otros”.

El Universo está siempre en funcionamiento. Con un motón de creencias limitantes encima, nos situamos muy lejos de lo que nuestro corazón necesita. Como formamos parte del inconsciente colectivo, constantemente atraemos personas y circunstancias, que nos ayudan a tomar conciencia de partes de nosotros que nos son difíciles de aceptar. Ante la presencia del otro, nuestro interior se queda al descubierto. Cada otro es un nosotros mismos, ante la evidencia de algo que nunca podríamos haber visto sin él, el otro nos enseña a conocernos. Esto nos invita a reconocer, a sentir y a abrazarlo todo con amor. Si rechazamos y volcamos hacia fuera nuestro dolor, si no nos hacemos eco del mensaje implícito, otras serán las vías para que dichos mensajes sean escuchados.


Muchas veces creemos que es el destino el que dirige nuestras vidas y nos toca estar enfermos, otras que el cáncer y otras enfermedades graves son genéticas o hereditarias, que simplemente, repetimos la biología de nuestros antepasados. Sin embargo, varios estudios, realizados en un gran número de niños adoptados, confirman que no es necesario ser hijo de padres biológicos para heredar su biología. Si los niños siguen el sistema de creencias despertado por sus progenitores, las enfermedades familiares se pueden desarrollar. Esto pone en evidencia que el entorno afecta a la expresión de nuestros genes.

La célula no produce al mismo tiempo todas las proteínas que le corresponden, por lo que hay mecanismos que “encienden” y “apagan” los genes y regulan su expresión. Tener una información genética que diga: cáncer, no nos hace obligatoriamente víctimas de la enfermedad. Decimos que el efecto de estos mecanismos de apagado y encendido es epigenético, porque no está determinado por la información contenida en la secuencia del ADN, sino por las proteínas y otras sustancias químicas que rodean la célula y que afectan a la expresión de los genes. Estos mecanismos responden a distintos factores ambientales, sistemas de creencias, formas de vida, exposición a sustancias químicas, hábitos alimenticios...

Este entorno en el que la célula se expresa incluye pensamientos conscientes, emociones y creencias inconscientes. En nuestra infancia, aprendemos y reforzamos las creencias de nuestras familias y estas conforman nuestra biología. Como afirma  Bruce Lypton, en “La biología de la creencia”, “al igual que en las células aisladas, el carácter de nuestra existencia se ve determinado no por nuestros genes, sino por nuestra respuesta a las señales ambientales que impulsan la vida”.


Somos nosotros los creadores de nuestro destino, somos nosotros los que decidimos seguir o no el mismo sistema de creencias que hemos aprendido, somos nosotros los que atraemos a nuestra vida todo lo que necesitamos para tomar conciencia. Esto convierte a la enfermedad en un camino de autoconocimiento, esto hace que abramos los ojos a la experiencia de enfermedades graves, como el cáncer y la convirtamos en una experiencia de sanación. Algo ha cambiado en nosotros cuando la curación se produce.

Nuestro cuerpo no es una máquina biológica, así que modificar la máquina, parte a parte, no puede modificar nuestra salud. Tampoco el cuerpo puede responder a las sustancias químicas activas que se encuentran en los medicamentos, y al adaptarse a ellos, que los médicos puedan modificar y controlar nuestra vida saludable. Ningún médico puede curarnos, simplemente, si éste es bueno, se convierte en un vehículo para que la curación sea posible.

Hoy se sabe que el reino de lo inmaterial, de lo no visible es decisivo a la hora de entender lo que nos pasa, se sabe que los pensamientos pueden dar forma al entorno mucho más que la materia física. Según el Dr. Lipton, el verdadero secreto de la vida no se encuentra en nuestro ADN, sino más bien, en los mecanismos de la membrana celular. Cada membrana celular tiene receptores que captan diferentes señales ambientales y este mecanismo controla la "lectura" de los genes dentro de las células. De esta forma, las células pueden optar por leer o no el mapa genético, dependiendo de las señales que reciben del medio ambiente.


Todo esto significa que no estamos controlados por nuestra composición genética, sino que la lectura genética, determinada principalmente por nuestros pensamientos, actitudes y percepciones, es decisiva a la hora tanto de enfermar, como de sanar. Cambiar nuestras percepciones, puede dar forma y controlar la propia lectura genética.

Los científicos han descubierto que según los comportamientos y las actitudes de las personas, el ADN cambia con el tiempo. La física cuántica dice lo mismo. Nuestra conciencia modela nuestro mundo. Una de las características del epigenoma es que no es estático y puede modificarse. A lo largo de nuestra vida, el epigenoma registra las experiencias de la célula, así como la influencia del ambiente sobre las mismas. Por lo tanto, el epigenoma  es diferente en los distintos tejidos y tipos celulares del organismo, cambia a lo largo de la vida o momento del desarrollo e incluso en los distintos estados de salud.

Si adoptamos nuevas actitudes y las ponemos en práctica durante al menos tres meses, se crean nuevas conexiones neuronales y nuestro ADN se modifica. Las nuevas conexiones indican nuevas creencias. No estamos encapsulados en el bagaje genético con el que venimos al nacer. Si se produce un cambio en nosotros, todo lo que percibimos cambia y la expresión física de nuestro cuerpo cambia también.

Desde hace tiempo, se ha podido establecer una conexión directa entre el cáncer y las emociones reprimidas o entre el cáncer y el estrés. Desde un punto de vista fisiológico, las emociones son descargas eléctricas, químicas y hormonales de nuestro sistema nervioso que afectan en gran medida a nuestro sistema inmunológico. Ante situaciones límite, nos pueden ayudar a permanecer con vida, pero el equilibrio entre el sistema nervioso, nuestro cerebro, las glándulas endocrinas y el sistema inmunológico es fácil de romper, ya que las emociones hacen de vínculo entre ellos.


Cuando no reconocemos nuestras emociones o no las dejamos ir, estamos en presencia de emociones reprimidas. Según la Dra. Kelly A. Turner,  investigadora y psicoterapeuta especializada en oncología integrativa, dejar ir las emociones reprimidas es fundamental para lograr una remisión total del cáncer. Turner muestra en su libro “Las 9 claves de la curacion natural del cancer y otras enfermedades.  Los nueve factores que comparten los pacientes de cancer que han sanado totalmente y contra todo pronóstico”, que la dieta, el estrés, las emociones, la espiritualidad y otros factores afectan profundamente nuestra salud y nuestro bienestar, y explica que las remisiones en todos los casos de cáncer no son tan espontáneas como se dice.

En la gran mayoría de los casos, los pacientes contribuyen de manera muy activa a su curación, hacen cambios en su dieta, incluyen en ella, zumos y batidos verdes y llevan una alimentación basada en plantas y verduras. Además eliminan la carne, los lácteos, el azúcar y el trigo; Toman hierbas y ciertos suplementos que sirven para paliar las carencias nutricionales presentes en todos los casos de cáncer; Profundizan en su lado espiritual a través de la meditación, la conexión con la naturaleza e incluso la oración; Toman el control de su salud, asumen y entienden que su salud está en sus manos y que depende de lo que hagan, de lo que coman, de lo que piensen, de cómo perciban la vida,…;Siguen su intuición y no lo que otros piensan y dicen; Se liberan de las emociones reprimidas; Aumentan las emociones y los pensamientos positivos; Tienen apoyo social y tienen fuertes razones para vivir.

Lise Bourbeau añade que las emociones reprimidas están relacionadas a la herida de rechazo. La herida de rechazo se activó la primera vez que nos sentimos rechazados por alguien. En muchas ocasiones, ya estaba activa a la hora de nacer y es tan profunda que la mente se evade para no sentir el dolor que ésta provoca. Ésta es la herida más vinculada al cáncer, porque trae a nuestra vida un sentimiento muy grande de desvalorización, negatividad y un deseo inconsciente de ser amado, reconocido y aceptado, que se expresa en todas las situaciones de nuestra vida. El rechazado siente rechazo por todo y vuelca todo su malestar hacia el exterior. Al final, si su actitud sigue siendo esa, la vida le abate y un cáncer puede aparecer.


Por otro lado, el estrés influye muchísimo en el desarrollo del cáncer. Tanto es así, que aumenta el riesgo de padecerlo en personas sanas y reduce las tasas de supervivencia de las personas que ya lo han desarrollado. Ante muchas situaciones, sentimos estrés, pero cuanto más nos desborden las circunstancias y más nos sintamos impotentes, más posibilidades habrá de desarrollar un cáncer. Cuando estamos estresados se libera cortisol y adrenalina que estimulan la liberación de sustancias inflamatorias al sistema nervioso simpático y bloquean las células NK, lo que favorece la aparición del cáncer.

Las prácticas más indicadas para liberar emociones reprimidas son la meditación, la gratitud, el tapping o EFT, y la escritura en forma de diario íntimo. En todas estas instancias lo que se busca es comenzar a identificar y trabajar patrones negativos de pensamientos y emociones, para llegar a cambiarlos.

Tener un cáncer es una oportunidad para transformarse. El amor hacia nosotros mismos y hacia la vida nos cura. Si hemos dejado de lado esas facetas de nuestra vida, la enfermedad vendrá a decirnos que debemos reconducir nuestro camino. Una vez conscientes, tomar esa decisión siempre es posible.

“Curarse es liberar todo lo que bloquea nuestra energía. Curarse es encontrar la libertad”

Lise Bourbeau

Las estadísticas no son más que pronósticos, no son juicios irrevocables. Es creer en ellas lo que las convierte en eso.

Lise Bourbeau


Mis Reglas Para Ser Feliz

  • Libera tu corazón del odio. Perdona viejos rencores y rencillas del pasado.
  • Libera tu mente de preocupaciones. Aprende a darle la importancia justa a las cosas, haz que los problemas te "resbalen."
  • Vive humildemente y sin grandes pretensiones. Olvídate del consumismo. Vive con poco.
  • Da más, sin la intención de recibir. Lo importante es que ofrezcas cosas que nosotros creemos valiosas e importantes. Espera menos.
  • Sustituye la tristeza y la depresión por alegría y entusiasmo. Sé siempre positivo.
  • Cambia el miedo y la ansiedad por paz y serenidad. Cambia la ira, la envidia y la frustración por paciencia y amor.
  • Amate intensamente y después ama a los demás. Ama a la vida. Aférrate a ella.
  • Toma el control de tu vida y de tu enfermedad. Tú debes ser parte activa de tu enfermedad. No te limites a que los médicos te prescriban un tratamiento. Pregunta, busca, indaga. Conviértete en un paciente activo.


  • Dale las gracias al cáncer. Suena tremendo, pero es así. Gracias a un proceso que te convulsiona la vida puedes darle la vuelta a tus creencias y reinventarte a ti mismo. El cáncer es una oportunidad para cambiar tu vida, reflexionar sobre el pasado y planear un presente y un futuro más espiritual, más consciente y armónico. El cáncer te ayuda a saber quiénes son tus verdaderos amigos y las personas que realmente te aman.
  • Vive en armonía con la naturaleza. Pasea por el campo y la playa con los pies descalzos. Siente la brisa en la cara y la humedad del suelo en tus pies. Si puedes trasládate a vivir al campo.
  • Disfruta de cada momento que te ofrece la vida. Disfruta de cada caricia, de cada sonrisa, de cada abrazo.
  • Viaja. Descubre nuevas y positivas experiencias. Al fin y al cabo eso es lo único que nos llevamos al morir.
  • Confía en tu poder para sanar. Nada es permanente excepto el cambio. Por eso, cualquier enfermedad es reversible. El poder está en nosotros.
  • Aprende a escucharte y confiar en tu instinto.
  • Practica la risoterapia. Ríete. Rodéate de quien te haga sonreír, no de quien te haga sufrir.
  • Aprende a decir No. Primero mira por ti y después por los demás.
  • Recuerda que nada ocurre por casualidad. Si estas reglas han llegado hasta ti es porque has deseado tener esta información.
  • Disfruta del momento y persigue tus sueños.

Odile Fernández


En España existe la Asociación de Oncología Integrativa. Por si os interesa visitar su web, os dejo el enlace http://www.oncologiaintegrativa.org/ .

Por si queréis conocer el tapping, como forma de liberar las emociones reprimidas, os dejo los siguientes vídeos:

Hablemos a solas - Tapping

¿Qué es el tapping? Video Tutorial en ESPAÑOL (completo)

FUENTES

El cáncer. Un libro que da esperanza. Lise Bourbeau. Ed. Sirio, 2013

Mis recetas anticáncer. Odile Fernández. Ediciones Urano, 2013

Las 9 claves de la curacion natural del cancer y otras enfermedades.  Los nueve factores que comparten los pacientes de cancer que han sanado totalmente y contra todo pronóstico. Kelly A. Turner. Ed. Gaia, 2015



Lucía Madrigal               



Cáncer: Dieta y Depuración


“La medicina oriental puntualiza que existe una sola causa para la enfermedad: Una alimentación inadecuada”.

Naboru Muramoto

“Curar es limpiar”

Carlos Cozel


El cáncer es una enfermedad debilitante y degenerativa, un problema de salud que afecta a todo el cuerpo y no sólo a órganos separados. Cada vez hay más casos de esta dolencia y es que día tras día estamos siendo expuestos a múltiples impactos sobre nuestros genes. Todos los cánceres surgen a partir de por lo menos dos de estos impactos, que generan mutaciones. Estos impactos dobles se acumulan e interactúan con el tiempo, hasta que se alcanza un punto de inflexión y se inicia el crecimiento canceroso. En 1900, el cáncer mataba a una persona de cada treinta. En 1920 una de cada quince, en 1950 una de cada seis, en 1960, una de cada cinco. Hoy mata a una de cada cuatro. En España, es la segunda causa de mortalidad.

Nuestro medioambiente está enfermo, estamos rodeados de cables, de radiaciones, comemos alimentos tratados con pesticidas, fertilizantes, alimentos radiados, bebemos aguas depuradas que no sólo han perdido su vitalidad, sino que llevan mucho cloro, flúor y otras sustancias, nuestros peces están llenos de mercurio, tomamos medicamentos con poco criterio…por otro lado, virus, parásitos, hongos, deficiencias nutricionales, un terreno celular adverso y demás contribuyen a este aumento de los casos. La toxicidad de todo tipo y el poco cuidado consciente de nuestro cuerpo y lo que nos rodea nos llevan de cabeza a la pérdida de la calidad de vida y a la enfermedad.

En la actualidad, las muertes provocadas por el cáncer son muy numerosas. Se hacen tratamientos para controlarlo una vez instalado en el cuerpo, pero no nos planteamos qué ha ocurrido en nosotros para que esta enfermedad se desarrolle. No cambiamos hábitos de vida, seguimos exponiéndonos a lo mismo, comemos igual y, simplemente, nos ponemos en manos de quien creemos que sabe, para dejarnos hacer. No nos hacemos responsables de lo que nos pasa, seguimos sin tomar las riendas de nuestra vida y tan sólo delegamos.


Se ha demostrado en muchas investigaciones, que tanto la toxemia como la dieta afectan de manera decisiva en el desarrollo de cualquier enfermedad degenerativa, incluido el cáncer. Cuando no comemos con conciencia, no depuramos, ni dejamos atrás hábitos nocivos, solemos estar en ese punto de toxicidad, en el que el organismo no es capaz de gestionar la situación en que se encuentra. Los órganos se saturan y el sistema inmune pierde su eficiencia, trabaja con dificultad e incluso comienza a agredir su propia estructura. Es la lucha por la supervivencia a como dé lugar.

Cuando se está ante problemas graves de salud, es urgente encontrar un fármaco que pueda ayudar, ya no sólo a curar, sino a mejorar la calidad de vida de un organismo debilitado. Pero ¿cómo podemos conseguir eso, si los medicamentos contribuyen a una manifiesta situación de toxicidad y órganos sobrecargados? Además, en pocos casos, la medicina se ocupa de buscar la forma de promover la limpieza interna de nuestro organismo o de equilibrar la dieta, los hábitos, o la mala gestión de emociones que nos han llevado a enfermar. No se repara en eso.

Hoy en día, la acumulación de toxinas es algo muy normal. Nuestro cuerpo es un reflejo del mundo que hemos contribuido a crear y hasta los niños vienen a la vida con una carga tóxica enorme en sus cuerpos. Sí, nuestro sistema inmune ya está saturado desde la infancia. De hecho, lo seguimos contaminando desde el primer día de vida, porque las madres han acumulado toxinas y la leche materna aporta al bebé la misma dosis de toxicidad, que ellas acumulan.

La nutricionista, Rocío Zamanillo, explica en su tesis doctoral cómo el aporte de nutrientes y otras moléculas bioactivas, que se establece a través de la lactancia materna, constituye un sistema de transmisión de información, de madre a hijo, que contribuye a un crecimiento adaptado al entorno. De la misma forma, los análisis del cordón umbilical, realizados por el Dr. Nicolás Olea en la Universidad de Granada, muestran una gran presencia de toxinas en los mismos y por tanto en los cuerpos de madre e hijo.


Si las cosas están así y continuamos haciendo lo mismo,  seguimos creando una situación que en algún momento se hará irreversible, porque saturado, nuestro sistema inmunológico comete errores. Las alergias, las afecciones virales crónicas, las bronquitis, las enfermedades autoinmunes son un reflejo de esta situación que afecta a todos los ámbitos de nuestra vida, desde muy pronto. Según estudios, hasta la depresión está considerada una enfermedad de tipo casi autoinmune y es más común cuando estamos sucios por dentro.

Ya hemos comentado en otros artículos que el terreno lo es todo. Cuando estamos en un punto alto de toxemia corporal, las células viven en fluidos muy contaminados. En este punto, el trabajo celular se hace muy difícil, los tejidos se desorganizan y la destrucción de los mismos es inminente. La aparición de un cáncer, una esclerosis u otros problemas graves muestran el deseo del cuerpo por sobrevivir en un medio hostil. El caos es tan grande que hemos de empezar por reorganizarnos desde cero y dar la vuelta a la vida como si se tratara de un calcetín.

La forma de alimentarse ejerce una influencia directa en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Algunos estudios atribuyen a factores alimentarios un 60% de los casos en los países industrializados. Es aquí, donde las tasas de incidencia son más elevadas y aproximadamente una cuarta parte de las defunciones son imputables al cáncer. El exceso de peso, las dietas muy altas en calorías, el alto consumo de grasas, en particular las trans-saturadas, y de proteínas de origen animal, el excesivo consumo de procesados, de azúcar y alimentos procedentes de una cría de animales desnaturalizada contribuyen a este dato. Un ejemplo interesante es el del cáncer de mama. Este tipo de cáncer está muy relacionado con el modo de vida, una dieta rica en grasas nocivas, la ingesta elevada de calorías y la obesidad


En julio de 1976, el Dr. Gio B. Gori, investigador del National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer de los EE.UU.), dijo en el Senado norteamericano: “Los factores dietéticos responsables del cáncer son las grasas y carnes, la ingestión excesiva de calorías y los factores hormonales y metabólicos dependientes de la alimentación.”

Otro factor a tener en cuenta es la enorme ingestión de carbohidratos sin fibra. Hay que tener en cuenta que la glucosa es un combustible inherentemente "sucio", ya que genera muchas especies reactivas al oxígeno. En últimas investigaciones se ha descubierto que las células cancerosas carecen de flexibilidad metabólica para quemar grasa, pero tienen receptores de glucosa. A las células cancerosas les gusta más la glucosa que las grasas.

Cuando en lugar de glucosa, se quema grasa, estas células tienen que luchar para mantenerse vivas, ya que la mayor parte de sus mitocondrias son disfuncionales y no pueden utilizar oxígeno para quemar combustible. Al mismo tiempo, a las células sanas se les da un combustible ideal, que reduce el daño oxidativo y optimiza la función mitocondrial. El efecto total es que las células sanas comienzan a prosperar, mientras que las células de cáncer se "mueren de hambre".


Se nos ha dicho en repetidas ocasiones que el cuidado de la dieta está en relación directa con el desarrollo y tratamiento de enfermedades como el cáncer. A la industria alimentaria sólo le preocupa vender, de ahí que los supermercados estén llenos de productos sintéticos que no nos nutren bien, de comida antinatural envasada, de alimentos procesados en exceso, que se abuse del azúcar, e ingiramos montones de tóxicos a través de lo que comemos. Si a esto añadimos los que se dan en nuestro entorno nos exponemos muchísimo al deterioro corporal. Claro está, que hay cosas difíciles de eludir, pero podemos elegir lo que compramos y comemos. Podemos encontrar en el mercado productos más limpios, que quizás por desconocimiento, no demandamos, ni compramos.

Tan importante como el alimento, lo es la depuración para nuestro cuerpo. Todos los que hemos hecho alguna cura depurativa, hemos constatado la cantidad de toxinas que podemos acumular. Estas toxinas son veneno sobre los tejidos y los órganos, hasta tal punto, que cuando su presencia es excesiva, entorpecen el funcionamiento normal del organismo. Al ser los alimentos la principal fuente de las toxinas, se entiende la importancia que tiene, no sólo la calidad, sino la cantidad de comida que ingerimos. Algunos vegetarianos creen que como comen más sano, pueden comer todo lo que quieran, sin perjuicio. No obstante, se sabe que incluso los alimentos naturales y sanos, consumidos en exceso, pueden ser una fuente de intoxicación. El exceso de alimentos entorpece los nervios cerebrales y debilita su vitalidad, además de agotar el hígado y enfermar el sistema.

Otra fuente de intoxicación es la desproporción, entre la cantidad de alimentos consumidos y la cantidad que nuestro tubo digestivo es capaz de transformar. En efecto, los alimentos mal transformados tienen tendencia a fermentar y pudrirse. Las sustancias que nacen de estas fermentaciones y putrefacciones, como el ácido pirúvico, el escatol, el indol, el fenol, las tomaínas, etc., son poderosos venenos. El consumo excesivo de alimentos ricos en proteínas (especialmente carnes y pescados) da lugar a la formación de grandes cantidades de estas sustancias tóxicas y su exceso sobrepasa la capacidad de neutralización y eliminación del organismo, en especial la del hígado y los riñones.

El hecho de que hoy se consuman cantidades excesivas de alimentos, tiene su razón en que estos han sido despojados de sus elementos vitales, por los múltiples procesos de refinación a los que se les somete. Es decir, como la gran mayoría de lo que comemos son alimentos vacíos o han perdido gran parte de su capacidad nutricional, hay que consumir más comida que en el pasado, para cubrir las necesidades diarias de vitaminas, minerales y oligoelementos. Esto, a su vez, es una nueva fuente de intoxicación, porque al comer más, introducimos en nuestra dieta toda clase de productos elaborados que, en muchas ocasiones, nuestro cuerpo no es capaz de reconocer y, por tanto, de metabolizar adecuadamente, lo que da como resultado una mayor producción de desechos.


Un organismo sano necesita cantidades suficientes de carbohidratos, grasas y proteínas para mantenerse saludable, pero en este mundo de procesados y tóxicos es muy difícil encontrar grasas o carbohidratos de buena calidad en los supermercados. Hay que buscar, o decantarnos por tiendas pequeñas que ofrecen alimentos limpios y de calidad. Por otro lado, el consumo excesivo de proteínas es muy nocivo. Los alimentos que ofrece la naturaleza, ecológicos y de nuestra zona constituyen una alternativa saludable, pero falta conciencia por parte de las corporaciones, los gobiernos y los propios individuos que prefieren la comodidad, lo barato y los sabores a las elecciones más sanas.

Por otro lado, cuando las células viven en un medio degradado por sobrecargas y carencias, se deterioran. Suele aludirse mucho a la exposición a sustancias cancerígenas como factor desencadenante de tumores, pero no todo es eso. Los seres vivos, desde un microbio a una célula, sólo pueden sobrevivir en un organismo que los acepta y les ofrece condiciones para su desarrollo. En condiciones óptimas, los virus se multiplican y las células cancerosas también.

Se sabe que una célula cancerosa se divide cada vez en dos células fértiles, mientras que la célula sana se divide en una fértil y en una estéril. Por eso, las células cancerosas crecen deprisa y las células normales son estables en su crecimiento. Por otro lado el crecimiento excesivo de las células cancerosas requiere que el sistema inmunológico no cumpla su función. Una célula cancerosa se divide cuatro veces al año, aproximadamente, por lo que entonces se habrá convertido en 16 células, a los tres años el tumor habrá alcanzado unas 1000 células. En este punto si no se encuentra en condiciones favorables, puede desaparecer espontáneamente, esto ocurre muchas veces en el cuerpo.

Pero si el crecimiento sigue hasta el quinto año, el número de células será de un millón y el tumor medirá un milímetro y pesará un miligramo y si sigue creciendo, al octavo año medirá un centímetro y pesará un gramo. Estará sólidamente instalado en los tejidos y se convertirá en un peligro para el organismo, pues se comenzará a propagar. Por supuesto, esto es teoría, porque no ocurre lo mismo en todos los casos, ni la velocidad de crecimiento es la misma, pero hay una aproximación.


A partir de aquí, cualquier mejora que introduzcamos en la calidad de nuestros fluidos orgánicos, se abre como una posibilidad para controlar el crecimiento del tumor. Cuantas más toxinas expulsemos y más satisfagamos nuestras carencias nutricionales, mayor vitalidad tendrán nuestras células sanas en detrimento de las células cancerosas. Todo esto indica que la mejoría depende en gran medida del compromiso del individuo con la salud de su propio cuerpo y lo que esté dispuesto a hacer para mejorar su propia limpieza interna y adoptar hábitos saludables.

Por otro lado, aunque se suele aludir a factores emocionales en muchos casos, una persona depurada y nutrida, puede afrontar con más garantías situaciones de estrés, por lo que la depuración y una alimentación adecuada son factores decisivos a la hora de afrontar con garantías la recuperación de una enfermedad grave, como el cáncer, o tener una calidad de vida mejor.

Muchos pacientes que han sufrido extirpación quirúrgica y/o destrucción de células cancerosas mediante radioterapia o quimioterapia, piensan que ya está todo resuelto, pero su cuerpo sigue sucio y ese, que es el problema de fondo, no se habrá resuelto. Es más, los tratamientos habrán contaminado aún más el terreno y por lo tanto habrán empeorado las condiciones generales del organismo. El riesgo de recidivas sigue ahí.


Para resumir, podríamos decir que la estrategia está basada en tres aspectos, la evacuación de desechos acumulados, el consumo de cantidades adecuadas de comida y la elección de alimentos de calidad para, de esta forma, evitar el ensuciamiento excesivo y promover la satisfacción de carencias nutricionales. El Dr. Gerson utilizó estas estrategias hasta su muerte en 1959. Él usaba las lavativas de café para la depuración, zumos de hortalizas para potenciar la acción de los enemas y suplementos nutricionales. Muchos pacientes con cáncer sanaron a su lado.

Limpiar, nutrir sin ensuciar y suplir las carencias nutricionales son tres factores a tener en cuenta, cuando de nuestra salud se trata. Los alimentos que nos ofrece la naturaleza están repletos de las vitaminas, los minerales y los oligoelementos necesarios para cubrir nuestras necesidades, además son limpios y depurativos. Por otro lado, generan menos residuos que los industriales, pero la venta y el consumo excesivo de alimentos refinados es algo habitual. Esto nos perjudica mucho; no obstante, el problema real es que nos hemos adormecido en una sociedad que nos ofrece un falso bienestar, basado en la comodidad y en el consumo de productos baratos y de mala calidad.

Todos tenemos responsabilidad sobre nuestra existencia. Llevar una vida sana es difícil en un mundo tan contaminado, pero podemos adoptar hábitos saludables, depurar, alimentarnos con conciencia y cuidarnos.

Cuando el cuerpo es amado, colabora y todo se puede curar.



FUENTES:

Comprender las enfermedades. Christopher Vasey. Editorial Sirio, 2009.

La terapia Gerson. Charlotte Gerson y Morton Walker. Ediciones Obelisco, 2011.

Cuerpo saludable. Néstor Palmetti. Edición propia 2010.



Lucía Madrigal